7 cosas (muy buenas) que pasan cuando consumes cine nacional

No podemos dejar morir al cine mexicano. Aquí una lista de buenas razones para salvarlo…

agosto 02, 2018

El panorama es el siguiente: durante los primeros seis meses de 2018 el cine mexicano en las taquillas locales fue duramente desplazado por el estadounidense. Destaca en nuestro país el amor por los superhéroes gringos de la pantalla grande y parece que al corazón del cinéfilo mexicano no le cabe nada más.

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Avengers y amigo en la calle Madero de la CDMX. Fotografía: Eduardo Verdugo.

Según Mural los mexicanos sí vamos al cine, pero de las seis películas más vistas de enero a junio de 2018 sólo una es mexicana. Las otras cinco tienen un carácter más internacional y además fueron producción hollywoodense: Avengers Infinity War, Los Increíbles 2, ¡Hombre al Agua! que aunque la protagoniza Eugenio Derbez no es producción nacional, Pantera Negra, Jurassic World: el reino caído y, en último lugar, la mexicana La Boda de Valentina.

Esta es (sin sorpresas aquí) una película de corte comercial, protagonizada por estrellas consolidadas (Marimar Vega, Omar Chaparro y Ryan Carnes), del género de la comedia romántica y que, curiosamente tiene un buen porcentaje de sus diálogos en inglés; pues la trama pretende cruzar a través de episodios divertidos las culturas mexicana y estadounidense.

Tal vez la gran cualidad de La Boda de Valentina y razón por la que obtuvo un lugar en esta lista es que sabe utilizar apropiadamente los clichés de la “identidad mexicana” para enganchar a los paisanos, provocando una ligera nostalgia por lo propio. Además, parodia esta misma identidad, evidenciando su propio absurdo cuando se enfrenta con la de otro país (también pintada en clichés a los que una buena mayoría puede acceder). Esto último tal vez sea el gran motivo para consumir cine nacional (de todos los géneros): es un espacio que se presta a explorar lo propio, de forma crítica, divertida y con muchas posibilidades creativas.

Tristemente, como otras cosas mexicanas, el cine local está en peligro, no de extinguirse, precisamente, pero sí de perder su oportunidad de iluminar la mirada de cientos de espectadores que esperan, con ansias, algo rico para ver. Ahí, nos toca a nosotros, amantes de las palomitas con valentina, darle la vuelta al asunto.

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Para inspirarte a hacerlo, estas son 7 cosas que pasan cuando consumes cine nacional

Apoyas a creadores locales (y a un enorme conjunto de trabajadores mexicanos)

El cine es una industria, que, como cualquier otra genera empleos. La particularidad frente a muchas otras industrias es que los trabajos que solicita son creativos. Ser artista, creador o técnico en algún área de artes o diseño en México es complejo, porque las industrias locales son pequeñas. Hay que hacerlas más grandes. Cuando vas al cine a ver una película gringa estás financiando a Hollywood. Cuando ves una mexicana, puede que estés financiando la cena de tu vecino.

Impulsas la continuidad de la industria mexicana

Si la industria local fuera más redituable, probablemente habría más personas dedicadas a ella. Y si pudiéramos hacer más sólidos los casos de éxito en este campo, tal vez los gobiernos y otras instituciones y organizaciones invertirán en los creadores emergentes. Así, no te tienes que aventar solo las películas de Carlos Reygadas; también puedes ver las formas del agua, los birdmans y de plano hasta los cocos de cada año, porque eso hace que suba el valor de creativos mexicanos y eso nos deja mejor parados a todos.

Te das la oportunidad de aprender más de México

El cine mexicano registra de manera muy peculiar visiones diversas de este país. Así, es una ventana a todos los Méxicos que no conoces y también una invitación a mirarlos con empatía. Si México es diverso esto es precisamente porque es enorme en todos los sentidos. El cine nos acerca a todo tipo de realidades, también al fondo de aquellas que consideramos convencionales.

Abres la posibilidad, de una vez por todas, de terminar con un prejuicio muy grave

Quien piense que en México no se hace buen cine tiene que ver más cine mexicano, porque aquí hay muestras fantásticas de toda clase de géneros. El clip de arriba, por ejemplo, es un cortometraje animado de Carlos Carrera. Se llama “El héroe”. Es de 1994 y ganó la Palma de Oro en Cannes.

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Le apuestas a una forma de comunicación creativa, abierta, honesta y reflexiva

El cine nos permite abordar hasta las circunstancias y problemáticas sociales más dolorosas y hasta obscenas. Tal vez nos moleste, pero, por a cambio de nuestra paciencia en muchos casos nos ofrece reflexiones preciosas, panoramas visuales insospechados y sobre todo la invitación a involucrarnos, a actuar, a cambiar las circunstancias que inspiran hasta el filme más espeluznante.  

Refuerzas algunos puntos clave de tu identidad (y la de otros)

La identidad, como casi todas las cosas mexicanas, es megadiversa y elusiva. Pero se vale narrarse la propia identidad, ser narrado por otros y explorar las narraciones que plantean los demás. El cine tiene esta cualidad y hasta la exploración de los clichés más sutiles (como el hecho de muchos mexicanos guardamos la sal en viejos frascos de mayonesa o que los papás se van por cigarros y nunca vuelven), sobre todo si es ingeniosa, nos invita a reflexionar sobre nosotros mismos.

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Pones en cuestión tu propia definición de mexicanidad

Al final ese es el ejercicio. El cine es el lugar donde podemos imaginarnos de formas distintas, especialmente si somos espectadores o de rediseñar lo que vivimos, especialmente siendo creadores. No podemos perdernos de esta oportunidad. Mejor, consume cine mexicano.

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