Un breve y nutritivo documental sobre la vida de Nezahualcóyotl (VIDEO)

Un Nezahualcóyotl que presenció la muerte de su padre, un hombre enamorado; detalles de la vida de este príncipe en un breve documental.

Nezahualcóyotl el monarca de Texcoco, poeta y filosófo, tuvo una vida de lo más ecléctica. Vivió momentos duros cuando presenció el asesinato de su padre; al huir fue leñador, extranjero, campesino, por lo que convivió (y fue) como las personas del pueblo. Volvió a los palacios en Tenochtitlán por intercesión de sus tías, pero sufrió las más inclemente traición cuando su propio hermano intentó asesinarlo.

En 1443 se enamoró perdidamente e hizo una movida bélica, incluso, para conseguir a la mujer que hizo emperatriz. Recuperó Texcoco con la ayuda de la Triple Alianza. Fue arquitecto, diseñador, visionario, poeta, amante de la naturaleza. Tuvo grandes búsquedas espirituales y ontológicas.

Con el motivo de los 600 años del nacimiento de Nezahualcóyotl, la Secretaría de Educación Pública, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y la Secretaría de Educación Pública, crearon un documental de solo veinte minutos que te dará importantes detalles, como los anteriores, sobre la vida de Nezahualcóyotl.

Esta pieza es como un tributo, un paseo significativo por los momentos de la vida que dieron forma a uno de los grandes espíritus preshispánicos: Nezahualcóyotl.

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2 magníficas obras de ingeniería de Nezahualcóyotl (VIDEO)

Además de poeta, emperador, filósofo y humanista, Nezahualcóyotl diseñó obras hidráulicas que hoy sorprenden por su precisión.

En ocasiones la historia gesta personajes extraordinarios. Los grandes genios, sin embargo, solo raramente conjugan la maestría científica y técnica con la sensibilidad asociada a las artes; quizá en la historia de estos ejemplos tenemos solo un puñado, y entre ellos figura Nezahualcóyotl.

Nezahualcóyotl fue un gran poeta, también un personaje sencillo que en su obra literaria, y de manera educativa, hacia un memento mori continuo, recordándonos nuestra pequeñez respecto a lo inevitable, la muerte (acaso la mayor lección de humildad en muchas de las civilizaciones):“Nada es para siempre en la tierra: Sólo un poco aquí.”

Poeta, filósofo, prófugo de los asesinos de su padre; Nezahualcóyotl fue leñador, extranjero, campesino y un príncipe desterrado que vivió como otro más del pueblo. Pero también fue un espíritu reivindicado que recuperó su reino, y se convirtió en monarca de Texcoco.

Este también gran admirador de la naturaleza, e incluso hombre enamorado, fue un gran ingeniero. Sus obras hoy continúan sorprendiendo. Nezahualcóyotl diseñó un ingenioso acueducto para regar sus jardines imperiales, en Tetzcotzinco, lugar también conocido como Los Jardines de Nezahualcóyotl y cuyos vestigios arqueológicos aún muestran su maestría (los baños y acueductos continúan en pie). Aquí tomaba sus espléndidos baños, mientras contemplaba sus dominios.

Con su diseño, Nezahualcóyotl llevaba agua desde la sierra Nevada, la cual rodeaba el cerro de Ochocinco y entonces llegaba hasta sus jardines de flores exóticas y sus tinas. Para ello inundó un enorme cañón entre dos cerros. También una magna obra suya solucionó el problema de inundaciones en la Tenochtitlán, ocasionadas en gran parte por el desbordamiento sistemático del lago de Texcoco; su obra incluyó una gran compuerta y este trabajo le fue encargado por Moctezuma I.

Un hombre respetado desde muchas aristas, su ingenio técnico es solo una más de entre sus admirables cualidades.

 

 

 

5 trascendentales poemas de Nezahualcóyotl

Los poemas de Nezahualcóyotl muestran un hombre sensible, de una búsqueda espiritual y ontológica que halla sentido en la belleza.

Nezahualcóyotl es una figura admirable. En el convergen dos ingredientes que rara vez se conjugan: el poder y la sensibilidad. Él mismo cambió su nombre en su adolescencia (su nombre inicial fue Acolmiztli, que en náhuatl significa felino fuerte). El nombre de Nezahualcóyotl, sin embargo, lo acuñó a manera de autosacrificio, pues significa “coyote que ayuna” o “coyote hambriento”.

Llegó a ser Rey (tlatoani) de Texcoco y se convirtió en un aliado fundamental de los mexicas, no solo para sacudirse el yugo de Azcapotzalco, también durante el crecimiento y auge del imperio.  Pero más allá de sus notables dotes como gobernante, recto e inteligente, Nezahualcóyotl cultivó la erudición y practicó, entre otras artes, la poesía –y ante todo ejerció esa sublime filosofía de vida, esa visión existencial que resumían como  “flor y canto” (in xóchitl, in cuícatl). 

En sus poemas se denota una gran búsqueda trascendental, entablando diálogos directos con el creador, en los que le expresa sus dudas, dilemas y búsquedas. En los siguientes poemas encontramos un Nezahualcóyotl que parece inicialmente entristecido por la evanescencia de las cosas, por la muerte. Su poesía, sin embargo, adquiere otro tono en cuanto el autor parece descubrir que esta misma impermanencia es la que confiere belleza a la vida, y la que nos vuelve más sencillos al ahondar en ella. Y es que acaso todos somos iguales en la pequeñez que como individuos somos, destinados todos, príncipes y hombres comunes, a desvancernos.

 

Yo lo Pregunto

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.

 

Percibo lo Secreto…

Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
De cuatro en cuatro nosotros los hombres,
Todos habremos de irnos,
Todos habremos de morir en la tierra…

Nadie en jade,
Nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado
Todos nos iremos
Allá, de igual modo.
Nadie quedará,
Conjuntamente habrá que perecer,
Nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
Nos iremos borrando.
Como una flor,
Nos iremos secando
Aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
De la preciosa ave de cuello de hule,
Nos iremos acabando
Nos vamos a su casa.

Se acercó aquí
Hace giros la tristeza
De los que en su interior viven…
Meditadlo, señores,
Águilas y tigres,
Aunque fuerais de jade, 
Aunque allá iréis,
Al lugar de los descarnados…
Tendremos que desaparecer
Nadie habrá de quedar.

 

Lo Comprende mi Corazón

Por fin lo comprende mi corazón:
Escucho un canto,
Contemplo una flor:
¡Ojalá no se marchiten! 

 

Alegraos

Alegraos con las flores que embriagan,
las que están en nuestras manos.
Que sean puestos ya 
los collares de flores.
Nuestras flores del tiempo de lluvia,
fragantes flores,
abren ya sus corolas.
Por allí anda el ave,
parlotea y canta,
viene a conocer la casa del dios.
Sólo con nuestras flores
nos alegramos.
Sólo con nuestros cantos
perece vuestra tristeza.
Oh señores, con esto,
vuestro disgusto de disipa.
Las inventa el dador de la vida,
las ha hecho descender
el inventor de sí mismo,
flores placenteras,
con ellas vuestro disgusto se disipa.

 

No acabarán mis flores 

No acabarán mis flores,
No cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
Se reparten, se esparcen.
Aun cuando las flores
Se marchitan y amarillecen,
Serán llevadas allá,
Al interior de la casa
Del ave de plumas de oro.

 

 

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Guerreros cósmicos: Nezahualcóyotl y la épica poesía del tiempo

Hubo quienes afirmaron, a través de elogios poéticos y crónicas, que Nezahualcóyotl era un inmanente conocedor de las “cosas ocultas” y que su existencia misma era una profecía.

Hablar de poesía náhuatl siempre nos remitirá a Nezahualcóyotl, tal vez el poeta más popular de la era prehispánica. Un guerrero que también fue un símbolo; de la temporalidad, de la muerte, del destino, del enigma y también de las realidades divinas. Nezahualcóyotl no era un dios, pero si un artista sensible cuya poesía y canto contenía proverbial sabiduría. Hubo quienes afirmaron, a través de elogios poéticos y crónicas, que Nezahualcóyotl era un inmanente conocedor de las “cosas ocultas” y que su existencia misma era una profecía.

El príncipe tezcocano (proveniente de lo que hoy es la zona de Texcoco, muy cerca a Teotihuacán) poseía una notable influencia de la cultura tolteca, misma que le permitió adquirir el interés por la escritura, que le fue enseñada por su abuelo Huitzilihuitzin, filósofo y “señor” de Tenochtitlán. 

nezahualcoyotlGran parte de la influencia de los desaparecidos teotihuacanos marcó el desarrollo de una nueva era, incluso para los aztecas, que vivieron un sincretismo cultural y religioso a partir de los mitos sobre la misteriosa ciudad de los dioses. Esto nos remite en alguna medida a la obra de José Vasconcelos, La raza cósmica, que describe un interesante análisis sobre la importancia del sincretismo racial, el mestizaje, y nos proyecta un futuro en el que la síntesis de etnias dará lugar a una selección natural más exigente, que depure al espíritu y lo vuelva superior. Y Nezahualcóyotl es tal vez un ejemplo de este linaje ideológico/cósmico, que se sincretizó a través de mitos y creencia, y que sucedió mucho antes de la llegada de los españoles y del mestizaje como tal. 

Traductores advierten que sus poemas bien podrían compararse con obras de poesía filosófica de gran valor universal. Entre sus temas más recalcados están la muerte y la región donde habitan los descarnados; lo inevitable, el destino; la posibilidad de vislumbrar el conocimiento de un “Dador” universal y más importante aún el tiempo; el tiempo que vislumbraba como un salto transitorio; su fugacidad cuando existe y su eternidad cuando muere. Las colecciones de cantares prehispánicos acogen alrededor de 30 poemas de Nezahualcóyotl. 

A continuación algunos ejemplos de la obra de este fascinante personaje, extraídos del libro Nezahualcoyotl, poesía y pensamiento (1979), de Miguel León-Portilla:

Yo lo pregunto

Yo, Nezahualcóyotl, lo pregunto:

¿A caso de veras se vive con raíz en la tierra?

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

Aunque sea de jade se quiebra,

aunque sea de oro se rompe,

aunque sea de plumaje de quetzal se desgarra.

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

 

¿A dónde iremos?

¿A dónde iremos

donde la muerte no existe?

Mas, ¿por esto viviré llorando?

Que tu corazón se enderece:

Aquí nadie vivirá por siempre.

Aun los príncipes a morir vinieron,

Los bultos funerarios se queman.

Que tu corazón se enderece:

Aquí nadie vivirá para siempre.

 

3

¿Eres Tú Verdadero?

¿Eres tú verdadero (tienes raíz)? 

Sólo quien todas las cosas domina, 

El Dador de la vida.

¿Es esto verdad?

¿Acaso no lo es, como dicen? 

¡Que nuestros corazones

no teman tormento!

Todo lo que es verdadero, 

(lo que tiene raíz), 

dicen que no es verdadero 

(que no tiene raíz). 

El Dador de la vida 

Sólo se muestra arbitrario.

¡Que nuestros corazones 

no tengan tormento! 

 

4

Donde se extiende el agua de jade, aquí en México.

Tú, con sauces preciosos, 

Verdes como jade, 

Engalanas la ciudad,

La niebla sobre nosotros se extiende, 

¡que broten flores preciosas!

¡que permanezcan en vuestras manos! 

Son vuestro canto, vuestra palabra. 

Haces vibrar tu abanico de plumas finas, 

lo contempla la garza

lo contempla el quetzal.

¡Son amigos los príncipes!

La niebla sobre nosotros se extiende, 

¡que broten flores preciosas! 

¡Que permanezcan en vuestras manos! 

Son vuestro canto, vuestra palabra. 

Flores luminosas abren sus corolas, 

donde se extiende el musgo acuático, aquí en México.

Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, 

existe la ciudad de Tenochtitlan.

El la extiende y la hace florecer,

él tiene aquí fijos sus ojos,

los tiene fijos en medio del lago.

Se han levantado columnas de jade,

de en medio del lago se yerguen las columnas, 

es el Dios que sustenta la tierra

y lleva sobre sí al Anáhuac

sobre el agua celeste.

Flores preciosas hay en vuestras manos, 

con verdes sauces habéis matizado a la ciudad, 

a todo aquello que las aguas rodean,

y en la plenitud del día.

Habéis hecho una pintura del agua celeste, 

la tierra del Anáhuac habéis matizado,

¡Oh vosotros señores!

A ti, Nezahualcóyotl,

a ti, Motecuhzoma,

el dador de la vida os ha inventado,

os ha forjado,

nuestro padre, el Dios,

en el interior mismo del agua.

Es preciso observar también los poemas en náhuatl para admirar la estructura y armonía de sus versos.

poesia nahuatl

Los libros pictoglíficos de la época prehispánica, contienen imágenes folclóricas en las que se relatan las fiestas, danzas y ritos de los antiguos. Un especie de códices que contienen el conocimiento empírico más importante de las culturas indígenas. En algunos de estos libros -redactados por frailes, cronistas españoles y nativos evangelizados que entremezclaban su lengua con el latín-, podemos observar escenas en las que aparecen personajes con curiosos grabados saliendo de sus labios, algunas veces pintados como volutas, otras como flores. Estos signos representan el canto o la “palabra florida”,  el símbolo de la poesía en la antigüedad.  

*Imagen: 1) Tomás Filsinger

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora de tiempo completo, música y ser humano. Ha escrito numerosos artículos en este medio, dando vida principalmente a los rubros de Arte, Cultura, Misticismo y Surrealismo. Escribe y edita Ecoosfera. Su tiempo libre lo dedica a leer literatura griega, tarot y ocultismo, además de crear música con sintetizadores.