El espejo mágico de obsidiana que se exhibe en el Museo Británico

El alquimista y consejero real John Dee presumía los poderes mágicos de este precioso espejo de origen mexica que provenía de México.

Entre los muchos tesoros de México que forman parte de colecciones en museos del mundo, existe una pieza especialmente intrigante. Se trata de un espejo de obsidiana exquisitamente pulida que, se dice, habría sido utilizado como instrumento ritual entre los mexicas y que posteriormente fue un preciado artilugio del alquimista, astrólogo y consejero de la Reina Isabel I, John Dee.

No está claro cómo llegó el espejo mágico a manos de Dee, pero el instrumento, cuyo material se asociaba a Tezcatlipoca –elusiva deidad de la noche–, era empleado por él con fines adivinatorios. Al parecer, esta pieza conjuraba en su superficie visiones de rincones inaccesibles para la percepción ordinaria, mismas que eran aprovechadas por los brujos mexicas en su momento y luego por el célebre mago británico, para “llamar espíritus” en el siglo XVI.

John Dee fue, como podrás imaginar, un hombre misterioso. Entre sus virtuales hazañas, mismas que le valieron la confianza de la reina, se incluye el lanzar un hechizo contra el ejército español durante su campaña para invadir Inglaterra, y negarle así la victoria. Sin embargo, hay quienes afirman que lo que en realidad ocurrió es que las oscuras profecías del temido hechicero llegaron a oídos de los españoles, quienes se habrían sugestionado y auto-saboteado –lo cual, por cierto, también calificaría como una jugada mágica por parte de Dee–.

La obsidiana, gracias a su abismal negrura, es una superficie con notables propiedades reflectantes. Tal vez por eso sirve como una buena metáfora alrededor de la oscuridad y la luz –la sombra como catalizador de la claridad–, siendo ambas “fuerzas” fundamentales en el equilibrio cósmico según incontables culturas, incluida la mexica. 

Este arrebatador objeto, su bruja elegancia, se exhibe en el Museo Británico desde 1966 junto con su estuche de cuero y madera. Así que si tienes la fortuna de visitar este recinto, no olvides pasar a reflejarte en su superficie de obsidiana –tal vez algo especial ocurra–.

COMPASS Image Caption: Obsidian mirror

Título: Dr Dee’s Magical Mirror; Dr Dee’s Magical Speculum

Cultura / Periodo: Azteca

Lugar de origen: México

Fecha: siglos XIV a XVI ca.

Materiales: Obsidiana, madera y cuero

Medidas: Altura 22 cm; diámetro 18.4 cm; grosor 1.3 cm

*Imagen: Cortesía de The British Museum

Javier Barros Del Villar
Autor: Javier Barros Del Villar
Editor digital con aspiraciones carpinteras. Mexicano.

Mujeres monstruosas en Europa y Mesoamérica, desde brujas hasta la mujer de vagina dentada

Ellas eran las mujeres que atormentaban la psique de los hombres en las culturas antiguas. Entre sus métodos más sangrientos estaba la castración y el envenenamiento de niños...

Desde embrujos, la habilidad de respirar bajo el agua o hasta la castración; así era el  poder y la magia en la mujeres. Y es que, en un mundo en el que la mujer y el hombre son vistos de manera diferente; resulta realista plantearnos una pregunta: ¿por qué siempre se ha observado el poder y el conocimiento en la mujer como algo peligroso?

La respuesta ante esta incógnita siempre será un debate, pero suponer que el género no tiene una relación respecto a esto sería inocente. En la antigüedad, cuando una mujer tenía conocimientos sobre la naturaleza y el ser humano, se decía que tenía magia baja; mientas que, cuando un hombre poseía el mismo tipo de habilidades, se le asociaba con la magia alta.

Dichos deméritos llegaron a su punto más alto cuando se le asoció con seres sobrenaturales con connotaciones negativas, tanto en Europa como en Mesoamérica. Este es el caso de las brujas, las sirenas y la mujer volcán de vagina dentada.

La bruja medieval

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Al hablar de ellas, el estereotipo de una anciana, con sombrero puntiagudo y escoba, podría resultar inevitable y no es casualidad. Durante mucho tiempo ha existido un imaginario colectivo en el que la bruja —ya sea anciana o joven— tiene poderes sobrenaturales y atormenta a la sociedad y, sobre todo, a los hombres.

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La sirena o de cómo la mujer de escama también asusta

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 Mitad torso de mujer y mitad cola de pescado, las sirenas eran una representación tanto del hombre y la mujer. Ya que, su cola de pez tenía una gran similitud con las serpientes —figura fálica en muchas culturas—, pero también femenina porque su interior era húmedo y, por ende, aludía a los órganos sexuales femeninos. 

Su asociación al sexo, el amor y la concupiscencia provocó que fueran muy mal vistas en la Edad Media. Por lo se les retrataba de una manera muy negativa en la literatura medieval: 

La sirena vive en el mar, canta contra la tormenta y llora si hace buen tiempo, pues tal es su naturaleza […] Cuando quiere divertirse, canta en voz alta y clara; si la oye el marinero que navega por la mar, olvida su nave y se duerme al instante (Philippe de Thaün, Bestiario, 1121-1152, 1361-1414).

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No obstante, las sirenas y brujas no fueron las únicas mujeres imaginadas de manera negativa por no cumplir los roles tradicionales. En el caso de América, también existió una persecución de la figura femenina en el imaginario colectivo, sólo que con diferentes personajes.

La  Cihuacóatl o la temida mujer serpiente

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En la sociedad prehispánica, todos temían a la Cihuacóatl o la temida mujer serpiente. En palabras de Sahagún, ella salía en las noches en busca de su progenie. En cuanto al aspecto de esta alma en pena, el fraile dijo lo siguiente:

Los atavíos con que esta mujer aparecía eran blancos, y los cabellos los tocaba de manera que tenía como unos cornezuelos cruzados sobre la frente.Dicen también que traía una cuna a cuestas, como quien trae a su hijo en ella y poníase en el tianguis entre las otras mujeres, y desapareciendo dejaba allí la cuna […]

La mujer  de vagina dentada 

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De acuerdo a la historia, en las inmediaciones del Chichonal, en Chiapas, vivía Piowacwe, una mujer que se quería casar con un hombre llamado Tunsawi.

Pero Piowacwe tenía un oscuro secreto y es que, durante la noche, la joven se convertía en una anciana de fealdad descomunal y con dientes en sus genitales. Es por esto que Tunsawi decidió no tener relaciones sexuales con ella y Piowacwe enfureció. A tal grado que después seducía hombres para  castrarlos.

La presentación de estas mujeres terroríficas es una muestra de los antiguos horrores, pero más que nada, significan la visión fragmentada que aún se tiene de las mujeres hoy en día. Debemos verlas más allá de la incomprensión, de los estereotipos y verlas como lo que son, personas y no monstruos

Los mexicas y el espejo negro del mediodía

Se cuenta que los mexicas creían que cuando el sol llegaba a lo más alto del cielo, al medio día, el resto de su camino era solo una ilusión.

El historiador belga, Michel Graulich, en su obra Moctezuma. Apogeo y caída del imperio azteca (1994), menciona que para los mexicas, cuando el sol llegaba a su punto culminante a la mitad del cielo, es decir, al mediodía, regresaba sobre su camino. A partir de entonces lo que se observa es sólo su reflejo, pues un espejo de obsidiana negra refleja la luz propia del sol de la tarde. “Por tanto, el astro de la tarde sólo es un sol falso que, como la luna, toma su luz prestada de otro. Un sol lunar, pues, y falaz. Un sol de unión de los contrarios y de mediación, puesto que en él se mezclan y confunden día y noche, brillo del sol y espejo negro”i.

Graulich explica que, tanto el espejo negro de obsidiana como el desandar el cielo del sol, son concepciones únicas en la historia de la humanidad. No estaban basadas en observación o aspecto físico alguno, se trataba de mera construcción del imaginario, pero era fundamental en la forma de concebir el mundo y el tiempo para los aztecas o mexicas, con implicaciones que van más allá de lo poético de la idea.

Para los aztecas cada año o cada era guardaban una relación proporcional a la trayectoria de un día respecto al movimiento del sol. La regeneración ocurrida cada amanecer tras la oscuridad de la noche, era la misma que a gran escala sucedía con la llegada de otro año o de otra era; así que el final de un ciclo era como un atardecer donde el sol de la tarde se trataba de un mero espejismo.

espejo magico de obsidiana azteca que pertenecio a john dee y hoy está en el museo britanico

La poética de tal cosmovisión es inquietante: un espejo de obsidiana atravesando el cielo y la vida. La culminación de un día o de un milenio pensada y vivida como parte de un espejismo de espectros lunares, que eran posibles sólo mediante las estelas que dejaba la luz del sol, el dios Tonatiuh.

Lo que visto desde nuestra perspectiva actual es una cosmovisión que puede resultar poética en una civilización antigua, para ellos era una verdad que modelaba su idea de la realidad y de su existencia. Es poco probable que podamos comprobar cómo permeaba esto en la sociedad mexica, si era una idea más bien abstracta que sólo era recordada o actualizada en los rituales de fin e inicio de ciclos o si, por el contrario, era uno noción presente en la cotidianidad.

Lo cierto es que el constante contacto con la idea de un tiempo  cíclico, en donde el ocaso de algo era necesario para un resurgimiento, debía hacer que la idea de la muerte fuera asimilable de una manera quizá más natural y fluida.

A falta de poder comprobarlo, nos queda imaginar esa cosmovisión. A continuación dibujo entre palabras lo que imagino pudo significar la idea del espejo de obsidiana para un mexica.

Relato del Espejo Negroii

Amanece, todo reinicia gracias a Tonatiuh. Mi cuerpo resurge de las entrañas oscuras de la noche. La mañana está clara y fresca. Voy a trabajar la tierra con el sol naciente y me encuentro con las calles blancas de mi gran Tenochtitlán.

Mediodía, la plenitud se ha alcanzado. Las semillas de maíz han completado su germinación del día. Me detengo y recojo la coa, pero antes volteó hacia el cielo con los ojos cerrados. Puedo sentir el calor del sol pleno sobre mi cuerpo erguido y recto, le ofrezco la faena y regreso sobre mi coa con gratitud.

Comienza el declinar del día. Recuerdo la obsidiana oscura partiendo el mundo y la existencia. Lo que observo ya no es más que un reflejo, que en su desandar por el cielo, el sol va dejando. Descreo de lo que mis manos realizan o mis labios prueban con el caer de la tarde, pues aquello que es del atardecer pertenece a Meztli. La noche llega con ella sobre el cielo, ya sea completa, menguante u oculta.

Inicia entonces mi descenso en el mundo lunar.

*Fuentes:

Gómez, S. “Relato del Espejo Negro”, [en línea] en Vagabunda, <http://www.vagabunda.mx/andanzas/relato-del-espejo-negro/>. [Consulta: 20 de marzo, 2017.]

Graulich, M., Moctezuma. Apogeo y caída del imperio azteca, Ediciones Era, México, 2014.

Notas al pie i Graulich, Moctezuma. Apogeo y caída del imperio azteca, p. 28. ii Gómez, “Relato del Espejo Negro”, < http://www.vagabunda.mx/andanzas/relato-del-espejo-negro/>.

*Imagen:nuberoja.org
Sofia Gomez Sanchez
Autor: Sofia Gomez Sanchez
Licenciada en Letras Hispánicas y con una maestría en Historia de México, ambas por la Universidad de Guadalajara. Ha publicado en varias revistas digitales. Le gusta conjugar las letras y la historia a través de invenciones agridulces.
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Toloache: la planta mágica para volar

En México varios grupos indígenas, e incluso prácticas mestizas, usan toloache en conjunto con otras plantas para embrujar y/o para obtener poderes de vuelo y vigilar sus cultivos, conocer partes del mundo lejanas, visitar a otros brujos o ir a curar algún enfermo.
* Nota: El uso de plantas como el toloache o, en su caso, el florpiondio, ambas de la familia de la Datura, es muy delicado y requiere de conocimientos avanzados. Sugerimos a nuestros lectores abstenerse de experimentar con ellas. 

De villa en villa sin dios y sin santa María

La escoba, artefacto por antonomasia de la brujas para volar, era un utensilio al que se le untaba un preparado de varias plantas, donde la raíz de mandrágora (Mandragora autumnalis) y las hojas del beleño (Hyoscyamus niger) eran los principales ingredientes vegetales aplicados en forma de ungüento sobre un palo de escoba, que las brujas colocaban entre sus piernas y frotaban entre sus labios vaginales con la intención de hacer entrar al cuerpo dichas sustancias enteógenas. Ante semejante estimulación, las brujas emprendían un vuelo alucinante a rumbos desconocidos.

Ahora bien, el  beleño y la mandragora (en el caso de Europa) así como el famoso toloache (Datura sp. en el caso de América) tienen la misma sustancia activa alucinógena llamada atropina, que es la encargada de hacer sentir al cuerpo la sensación de elevación por los suelos a grandes distancias, así como de vuelo a voluntad a lugares de interés por los practicantes. Las brujas de la edad media así como actuales brujos de otras culturas que emplean plantas con la misma sustancia activa, describen tanto la sensación de elevación como la capacidad de vuelo. Michael Harner (1972) y Marvin Harris (1974) hablan y confirman que el uso de dichas plantas provocaba las sensaciones antes mencionadas de vuelo y elevación por los aires. Cabe señalar que el polémico Castaneda describe la misma sensación de elevación al untarse una pasta elaborada por muchas especies vegetales, donde la semilla del toloache era el principal ingrediente.

El registro de plantas con dicha sustancia activa -la atropina– usadas en rituales o prácticas de índole mágica se registran en muchas culturas del mundo. México no es la excepción, varios grupos indígenas, e incluso prácticas mestizas, usan toloache en conjunto con otras plantas para embrujar y/o para obtener poderes de vuelo y vigilar sus cultivos, conocer partes del mundo lejanas, visitar a otros brujos o ir a curar algún enfermo. En el estado de Veracruz, en la Sierra Nahua de Zongolica, usan el toloache mezclado con manteca en forma de ungüento que aplican en emplastos con hojas de floripondio (Brugmansia Sp.) e higuerilla (Ricinus communis) en la parte media del vientre, con la finalidad de curar enfermedades estomacales: al aplicar dicho ungüento, los pacientes sienten una fuerte y repentina sensación de elevación por los suelos, el viaje por los aires provocado por el curandero hacia su pacientes tiene la intención de traer de vuelta al espíritu que se había perdido en el monte y que provocó la enfermedad.

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A pesar de la brutal persecución histórica de la iglesia y los gobiernos hacia los sabios de las plantas, los rituales asociados a plantas sagradas siguen vivos, estando vigente en los ancestrales conocimientos indígenas del medio ambiente, donde el uso correcto y ético de las plantas ha jugado un papel de lo más importante. Dichos conocimientos botánicos, antiquísimos, son el registro de la más antigua relación del ser humano con los ríos, el sol, los bosques, la luna, las lluvias y los vientos con ese mundo que occidente llama naturaleza …y que lejos de entender, lo ha devastado.

La magia con plantas es un conocimiento milenario, y un poder que esta muy lejos de la comprensión metodológica de la ciencia occidental; con su mojigata epistemología científico/industrial que no puede comprender esas otras formas de habitar la naturaleza sin destruirla, de formas de interacción no dominadora sino colaborativa con todos los seres vivos que coexisten en lo profundo de nuestros bosques, que son habitados por más de una inteligencia no antropocéntrica ¡Vivan las brujas!

 
Jim Giles
Autor: Jim Giles
Originario de Orizaba Veracruz, vivo actualmente en Ciudad de México. Soy Antropólogo social por la ENAH (Escuela Nacional de Antropología e Historia). Mis temas de investigación son la ética ambiental, la etnobotánica, la etnoecología y el animismo americano.