Mira danzar en el aire a las mantarrayas voladoras de Baja California (VIDEO)

Las matarrayas móbulas saltan hasta dos metros sobre la superficie, moviendo sus aletas, en un vuelo sin precedentes en el mundo de los peces.

Un espectáculo inusual, y muy elusivo, sucede en el hermoso Mar de Cortés, en Baja California, México. Existe un tipo de mantarraya en esta zona, conocida como mantarraya móbula o mantarraya del Pacífico, que hace una demostración insólita, que nos deja admiradísimos.

Se mueve en grupos pequeños para cazar sus presas, y cuando el agua se calma, más hacia el atardecer, estas saltan por sobre la superficie alcanzando hasta dos metros. Se desconoce si este ejercicio lo hacen por gozo (como en ocasiones sucede con los delfines) o con algún fin estratégico, un resultado instintivo. Lo que sí  se sabe, es que su cerebro es mucho más complejo que el de otros peces.

En sus oníricos saltos mueven sus aletas como verdaderas alas. El cielo, así, se llena de la presencia voladora de las mantarrayas, que asemejan un ave amorfa y magnífica.

*Imágen: 1) National Geographic.

Noticias de la mítica y legendaria Baja California, tierra de los Kumiai

En los tiempos más recientes, de las comunicaciones digitales, uno de los estados mexicanos que siguen causando una gran inquietud para el viajero, es la península de Baja California; sigue ...

En los tiempos más recientes, de las comunicaciones digitales, uno de los estados mexicanos que siguen causando una gran inquietud para el viajero, es la península de Baja California; sigue siendo una tierra por explorar. Es una tierra y una cultura distinta al México continental.

Después de la Conquista de México, el mismo Hernán Cortés ya retirado y nombrado Marquéz del Valle de Oaxaca, no se aguantó el deseo por encontrar la mítica Isla carolina, de explorar esa tierra gobernada por mujeres, el mito de una riqueza en oro y perlas gigantes, una tierra de la cual se hablaba en libros de caballería, en los libros que causaron locura en Don Quijote, Las sergas de Esplandián, y La canción de Roldán, entre otras. Así, exploró Fortún Álvarez, hace casi 500 años, y encontró lo que hoy es la península, más tarde el mismo Cortés exploró las costas de Sinaloa y Sonora, hasta el Río Colorado y bajó por las costas peninsulares, hasta fundar lo que ahora es la ciudad de La Paz.

 

baja california

En el presente, explorar la tierra mítica, significa recorrer 1,653 kilómetros de distancia, desde San José del Cabo a Tijuana. Significa desierto, oasis, playas solitarias, parques nacionales, cielos nocturnos que fascinaron al cosmógrafo real, a Eusebio Kino, unos cielos que merecieron el observatorio de San Pedro Mártir; venados, borregos cimarrones, sus ballenas y sus islas en el mar Pacífico, pero además la costumbre de la gente, la que ya existía en cada zona y cultura que se ha ido creando en ensamble, en mestizaje producto de distintas migraciones, de distintos tiempos y de distintos grupos étnicos y sociales. La riqueza culinaria va desde las recetas prehispánicas, como el atole de bellota, hasta los platillos que le han dado fama a la langosta de Puerto Nuevo, a los vinos del Valle de Guadalupe.

La frontera norte es la zona más poblada de Baja California, una franja que tiene a Mexicali como capital, a Tijuana con una urbe moderna y progresista, al Pueblo Mágico de Tecate, a Rosarito que es una comunidad multicultural y multiétnica, y a Ensenada, en su puerto y en sus 26 delegaciones.

Entre todas sus bellezas, en un territorio desde San Diego, California, Tijuana y la parte norte de Ensenada, con Rosarito y Tecate, y antes de bajar el macizo montañoso conocido como la Rumorosa, toda esta zona es conocida como la Nación Kumiai, corresponde a la comunidad indígena kumiai, un grupo humano que al decir de Barry M. Pritzker2, en A Native American Encyclopedia: History, Culture, and Peoples, desde hace más de 20,000años, aproximadamente, algunas personas ya vivían en los territorios ancestrales de los indígenas kumiai, y que hace aproximadamente unos 5,000 años, antes de nuestra era, se comenzó a desarrollar la cultura que es reconocida por sus vestigios antropológicos, por algunas pinturas rupestres y por algunos lugares en la costa del Pacífico, conocidos como concheros, por la gran cantidad de conchas de abulón que se pueden encontrar semienterradas y que presumiblemente fueron parte de su alimentación.

Así, en unos días de abril (2016), salimos de la costa del Pacífico, tierra adentro, a las montañas, íbamos a las pinturas rupestres de Vallecitos, pasamos Tecate y llegamos a La Rumorosa, nos dirigimos al centro arqueológico, e increíblemente cuando ya caminábamos por los sitios sagrados de los kumiai, entonces comenzó a caer nieve, es cierto que hacía frío y que es zona de nevadas, pero la tormenta comenzó de la nada, y no donde correr a resguardarse, nos refugiamos en la cueva conocida como del Tiburón, por su forma, e increíblemente vivimos la experiencia de los kumiai, podíamos sacar la mano y agarrar la nieve y al interior de la cueva se sentía tibio, agradable.

Fotos de Erick Guerrero, guía senderista de Baja California.

Por Bernardo Saldaña.

Autor: Bernardo Saldana

Así es como debe practicarse el verdadero ecoturismo en México

El ecoturismo en México no solo ofrece experiencias que transforman la vida de los viajeros, también protege la naturaleza y a las comunidades.

El ecoturismo se ha ido rápidamente posicionando como una actividad absolutamente enriquecedora y que, por fortuna, cada vez más personas procuran en México a la hora de decidir dónde vacacionar. Sin embargo, muchas experiencias ecoturísticas no cumplen en realidad con los requisitos para ser consideradas como tal, o a veces somos los propios viajeros los que no terminamos de entender lo que este representa –y créenos, es una vivencia aún más estimulante.

Con su inabarcable riqueza cultural y natural, México es un verdadero paraíso para practicar el ecoturismo. Además, recordemos que esta es una actividad que no solo beneficia al viajero, también al entorno natural y, aunque muchos lo ignoren, al patrimonio cultural.

En palabras de Julia Carabias –distinguida bióloga mexicana y reconocida con la medalla Belisario Dominguez–, el ecoturismo debe:

El turismo de naturaleza (y de hecho, todo el turismo) requiere que se garantice la sustentabilidad ambiental, social y económica, tiene que respetar los espacios que se visitan, debe haber una derrama para el beneficio de las comunidades locales que están involucradas y que esto mejore las condiciones de vida de la población local.

El ecoturismo es una acción que va a comprometerse con la naturaleza. No es nada más que se visite la naturaleza, sino que se comprometa, es decir, que al hacer el ecoturismo se está garantizando la conservación de ese espacio que está siendo el que provee esas actividades. Debe de contribuir al bienestar de las personas que son las dueñas de esos ecosistemas.

Beneficios del ecoturismo para el viajero:

– Da la oportunidad de reconectarse con la naturaleza, con todos los beneficios que esto implica.

– Le ofrece una opción de salirse de su cotidianidad urbana y vivir experiencias novedosas que enriquecerán su vida.

– Permite la interacción con personas y comunidades locales, lo cual garantiza un estimulante intercambio de costumbres y puntos de vista.

Beneficios del ecoturismo para México:

tarahumaras-turismo-mexico-chihuahua

– Es una actividad que, cuando está bien implementada, favorece la conservación de los recursos naturales y ecosistemas.

– También favorece la conservación y valoración del patrimonio cultural del país.

– Actúa como un motor de economías locales y ofrece a sus prestadores –en muchos casos miembros de comunidades– la posibilidad de un sustento digno y que no implique abandonar sus lugares de origen y marco cultural.

 

10 principios del buen viajero (ecoturista):

10 principios para los que brindan servicios de ecoturismo: 

 

Un viaje al inconsciente: Aldous Huxley en el pueblo mágico de Tecate

Poco antes de su muerte, Huxley regresó a México para buscar al pie del cerro Cuchumá, la armonía de un lugar que lo facultara en su viaje al más allá, de la mano de literatos, científicos, sanadores mexicanos y LSD.

México fue para Aldous Huxley y otro muchos escritores que exploraron con psicodélicos, un libro abierto sobre el misticismo de las sustancias que contenían algunas plantas sagradas, así como su uso para buscar percepciones “puramente estéticas”. Sin embargo, la inquietud que lo trajo a visitar tierras mexicanas en los años 30 estuvo cargada de más.

Influenciado por la teoría de su entrañable amigo, el escritor D. H. Lawrence, Huxley viajó a Oaxaca y a otras ciudades de Centroamérica para corroborar si la solución a la decadente moral europea de la época, estaba en regresar a las costumbres primarias del hombre, con valores alternativos como los que profesaban los pueblos indígenas. Desconcertado por la Gran Depresión de occidente, se acogió en los brazos de las sierras oaxaqueñas para estudiar la identidad fisiológica de la cultura. Beyond the mexique bay (1934), fue el resultado de su experiencia, un libro que compila las reflexiones e impresiones del autor en calidad de viajero y extranjero en el país. 

A. Huxley y D.H. Lawrence

En 1961 el incendio de su hogar en California lo obligó, quizá por maniobra del destino, a regresar a México. Se instaló durante un año en el pueblo mágico de Tecate, en Baja California, en un sitio sugerido a su esposa por amigos cineastas que lo habían visitado: el rancho La Puerta. Posado al pie del cerro Cuchumá –un punto ceremonial para la comunidad kumiai donde se practicaba la iniciación chamánica–, La Puerta figuraba como una finca lujosamente privilegiada. Ahí intelectuales pasaban el rato en el centro de sanación “oculta”, fundado por el propietario Edmond Szekely, filósofo y psicólogo rumano. 

Para Huxley, su estancia en una pequeña cabaña de Tecate consistió en practicar meditación, escritura y “experimentos controlados” con LSD, sustancia que todavía no eran ilegal y que dos años más tarde utilizaría para recibir radicalmente a la muerte. Lo acompañaron también distintas personalidades en materias alucinantes, como el neurólogo y cibernético estadounidense Warren Sturgis McCulloch, con quién estudió los efectos de los aparatos electrónicos en el cerebro humano y el políglota lingüista Michel Thomas, a quién invitó a experimentar con LSD y a grabar sus impresiones en la inmanente belleza de la montaña tecateña. Se cree que incluso pudo haber escrito durante este periodo su último libro, Literature and Science (1963), ya que el incendio de su casa en California sólo le permitió rescatar el manuscrito de su obra Island (1962).

Aldous Huxley en Tecate-

Aldous Huxley frente a su casa en el pueblo de Tecate

Desde 2012, Tecate es un pueblo mágico, denominación que comprende a zonas prestigiadas del país y las reconoce, sobre todo, por el esfuerzo de sus habitantes al preservar la riqueza natural y cultural. Tal vez lo que a Huxley le interesaba al hallar un sitio como Tecate no fue el encontrarse en un espacio que exudara fastuosidad, sino como alguna vez pensó de Oaxaca, encontrarse con un “inmenso e indefinido no-estar-allí del paisaje mexicano”, con la nulidad de los horizontes –caminos que cruzan montañas y campos desnudos–, o con el viaje al inconsciente de la cultura mexicana, que le proyectó justamente la ese estilo de vida dotado con primaria sencillez. A su vez, Tecate resultó para el lúcido escritor un lugar de sosiego, que lo facultaría para lo que un cáncer desataría un par de años más tarde. Y el cerro de Cuchumá –un sitio donde los kumiai incineraban a sus muertos a través de ceremonias chamánicas, pensando en que los cobijaría el Sol–, sonaba como un sitio perfecto para atravesar ese rito iniciático.

cerro de cuchuma-tecate huxley

*Con información del artículo Tecate, la magia que sedujo a Aldous Huxley, publicado en La Jornada Baja California el 3 de agoto de 2015.

*Imagen: 4) Panoramio