Tamara Santibañez, la artista chicana del tatuaje que es un éxito (FOTOS)

Inició su carrera profesionalmente en 2010, y en solo 7 años, su estilo chicano-punk y su maestría han ganado miles de seguidores.

Desde hace más de un siglo, la migración mexicana a Estados Unidos ha gestado subculturas con raíces arraigadas. Estas sociedades están impregnadas de un nuevo sentimiento por encontrarse en otro país, buscando a su vez generar arraigo, y al mismo tiempo experimentando una nueva identidad. Los pachucos fueron una de sus primeras expresiones (con su auge en los 40´s y 50´s). Con el tiempo, hoy la cultura chicana (definida como la minoría mexicana que vive en Estados Unidos) se ha diversificado a múltiples estilos y formas, mucho más complejo que los apelativos como chol@s.

Y de este enorme matiz chicano, hoy se han configurado (y se encuentran siempre en formación) subculturas que hacen honor a su carácter, no solo desde el look, o la identidad de nicho, sino generando a su vez códigos de expresión que son altamente interesantes. En este rubro se encuentra Tamara Sántibañez, una chicana de 29 años que en los últimos años ha ganado un inédito reconocimiento como ilustradora y tatuadora,

Hace poco fue nombrada entre l@s 6 mejores taduador@s por la prestigiada revista Complex magazine. Su trabajo también es reseñado por la prestigiada Teens Angels. Es un mundo ampliamente competido, ya que como habrás advertido el universo de los tatuajes se ha expandido a numerosas tribus urbanas, incluso las más tradicionalistas.

Un poco de su historia

Santibañez creció en Georgia, de madre mexicana, creció aprendiendo español. Desde adolescentes se interesó por el anarquismo, y con la llegada del Zapatismo esta influencia de autonomía le tocó profundamente. De este modo, con la influencia anarco punk, sumada a la estética del arte Zapatista y otros movimientos autónomos mexicanos del estilo, más lo kinky, fue configurando su propio camino ideológico, y con ello, un medio de expresión estético.

Siempre se identificó con el movimiento chicano (si es que puede llamársele de ese modo) y sus alusiones llevan una carga cultural de la que es consciente. Es decir, con ellas, de alguna manera hace una especie de tributo al significado de los signos y símbolos de este nicho social que surgió orgánico, con la misma migración y la necesidad de generar códigos culturales propios.

Su estilo

“Estos son tatuajes de y para personas mexicanas”. Además de su estilo chicano, subyace también su imaginería erótica y fetiche, y sus raíces anarco-punk. Así, su estilo se ha vuelto algo muy propio, que se reconoce en el mar de este mundo vastísimo de los tatuajes.

Entre sus motivos kinkys: con “cholas” tristes, más mujeres que hombres, bebés punks, todo ello mezclado con lo chicano y fetiche, más la maestría que imprime en sus diseños (verdaderamente dibujos muy bien conseguidos), Santibañez ha ganado a sus pocos años un lugar en el mundo del tatuaje, aún dominado por hombres. Hoy tatúa en distintos sitios entre Nueva York y los Ángeles, conquistando a la escena desde su talento, y desde una estética llena de prejuicios que van solo poco a poco disolviéndose.

Conoce más sobre su trabajo en su sitio, o en su cuenta de Instagram

 
*Imágenes: 1) remezcla.com; 2, 4, 5, 6, 9, 11,12 y 13) tamarasantibanez.com; 8) inkedmag.com;  3, 7 y 10) @tamarasantibanez

 

Una delirante galería de tatuajes de comida mexicana

Marcas en la piel que son homenajes a ingredientes y platillos de una cultura culinaria sugerente.

Hay personas que no dudan en marcar su piel con un elemento de la cultura mexicana. Y en este sentido, tal vez no haya simbología de cultura más sugerente que la gastronomía –que, por cierto, siempre suele ser atractivamente colorida–.

La gastronomía es por sí sola un elemento que permea al mexicano. Y tal vez por ello sea que en numerosas ocasiones se viene a la mente la posibilidad de tatuarse un aperitivo tradicional; de llevarlo en la piel como una especie de culto a su sabor, o simplemente como una insignia del ingenio mexicano. Por otro lado, cientos de símbolos de la gastronomía mexicana son reconocidos a nivel mundial, acaso como una suerte de emblemas que exponen la mexicanidad como un estado de ser. Porque todo foráneo que haya probado alguna vez los singulares sazones del territorio, sin duda quedará hechizado por el espíritu de estos alimentos. 

Ya sean insignias de un delicioso guacamole –y su ingrediente clave, el aguacate–, o un ardiente tequila que recuerda ese sentimiento peculiar de la fiesta mexicana. Un pan dulce como la mítica “concha”, acompañada de una bebida aliente, tal vez un chocolate tradicional o un café de olla; la mítica planta que, según numerosos mitos antiguos, estamos hechos los mexicanos –el maíz–, y hasta la figura del chile, que sencillamente expone una increíble paleta de colores según su grado de picor.   

Son muchos los elementos de nuestra comida típica que se retoman para crear fascinantes y extravagantes diseños, algunos de los cuales son particularmente bellos y, otros, indudablemente ocurrentes. En breve te mostramos algunos ejemplos:

 

tatuaje-maiz-melon-comida-mexicana
El melón es una fruta que aparece incluso en muchas pinturas de principios mediados del siglo XX (Tatuaje: Think Tank)
tatuaje-maiz-comida-mexicana
El maíz es base de nuestra nutrición y además es estéticamente bello (Tatuaje: Tomás García)

tatuaje-comida-mexicana-carne-chile
Con chile, pimiento y carne se puede hacer un alambre; y con limón, que no puede faltar.
tatuaje-aguacate-comida-mexicana
Otro ejemplo de remix con estilo mexicano y de tatuaje clásico inspirado en el delicioso guacamole. (Tatuaje: Tattoos 20)

tatuaje-nopal-comida-mexicana
Un pequeño nopal, del cual salen guisos e incluso frutas, como la tuna. (Tatuaje: Soltattoo)
tatuaje-chile-comida-mexicana
Ni más ni menos que un chile, símbolo representativo de nuestra predilección por la comida picante. (Tatuaje: mauricioardila13)
tatuaje-comida-mexicana-cafe
Un café en una taza de peltre, material muy usado en México (Tatuaje: luanaxaviertattoo)
tatuaje-guacamole-comida-mexicana
Guacamole con totopos: nótese el detalle del cilantro. (Tatuaje: Guillermo Tavera)
tatuaje-pastor-comida-mexicana
Un flameante y delicioso rombo de carne al pastor con una sagrada piña coronándolo.
tatuaje-concha-comida-mexicana
Un regalo divino: pan dulce mexicano. (Tatuaje: César Gutierrez)
tatuaje-tequila-comida-mexicana
Un caballito de tequila y su correspondiente limón. (Tatuaje: 212)
tatuaje-maiz-comida-mexicana
Un maíz en toda su natural y realista hermosura. (Tatuaje: Hudson Valley)

tatuaje-pastor-taquero-comida-mexicana

 

*Imagen principal: Julia Rothman

Este mexicano-estadounidense se maquilla y está cambiando los tabúes de género

Sus creaciones hacen asombrosos efectos ópticos de tercera dimensión. Con solo 17 años Albert Bueno reta los roles de género respecto a la libertad de expresión.

En los últimos años, y en una sociedad globalizada, el uso de maquillaje por parte de los hombres ha sido poco frecuente. Pero no siempre fue así; recordemos a los hombres del Renacimiento que espolvoreaban sus rostros y dibujaban un lunar en su mejilla; a prácticamente todas las tribus y civilizaciones antiguas (cuyo maquillaje es una alusión mística y cultural), a los antiguos egipcios o los romanos (o a los muxes en Oaxaca).

El maquillaje es, simplemente, una manera de expresión que durante siglos fue parte del terreno de ambos género. Hoy, curiosamente, nos parece rarísimo que un hombre se maquille, así también con el uso de faldas. Pero ¿por qué un hombre no puede expresarse libremente con maquillaje si lo desea?

La historia de un chico mexico-estadounidense de solo 17 años retomada por Fusion parece estar cambiando este tipo de construcción cultural en torno al maquillaje. Y prueba de ello es que su cuenta de Instagram (@buec) ya tiene más de 14 mil seguidores, su nombre es Albert Bueno. En entrevista para Fusion en español Bueno habló de la historia que lo llevó al gusto por el automaquillaje.

Cuenta que cuando era niño, hijo de una madre soltera que se maquilla diariamente, quedaba encantado viendo la escena de cómo lo hacía, y en 2014 se decidió a maquillarse y compartirlo:

 Al principio no le dije a nadie por temor a que no me aceptaran. Pero todos me han apoyado mucho.

Cuando comenzó a maquillarse, sus creaciones, que además hacen imposibles efectos visuales fascinó a muchos y hoy se han vuelto bastante populares. Entre futuristas, ochenteras, pero inspiradas en su cultura mexicana, Bueno hace pirámides que parecieran salir del rostro, o se inspira en definitivas divas como Dolores del Río.

¿Es relevante si el que se maquilla es hombre o mujer? Las imágenes hablan por sí mismas:

albert bueno fusion maquillaje cara

albert bueno fusion maquillaje cara

albert bueno fusion maquillaje cara

albert bueno fusion maquillaje cara

albert bueno fusion maquillaje cara

albert bueno fusion maquillaje cara

Conce más de su trabajo, en su cuenta de Instagram.

 

La increíble historia de la Reina de la Tortilla en Europa

Sin un plan previo, Delfina Solorio fue haciendo tortillas nixtamalizadas cuando fue a visitar a uno de sus hijos, hoy su emporio ha crecido, y se le conoce como la Reina de la Tortilla.

Yo soy así, muy guerrillera. Lo que empiezo, lo termino: solo yo sé como.

                                                                                                          Delfina Solorio

Para cualquier mexicano que ha viajado a Europa u otro país lejano, es común vivir una profunda nostalgia por su gastronomía. Y aunque en casi todo el mundo existen restaurantes con comida “mexicana”, la verdad es que rara vez esta nos remite a los sabores del país –y en ocasiones incluso tiene muy poco que ver. 

En México amamos nuestra gastronomía, y la tortilla es un acompañante infaltable. En cualquier plato mexicano su ausencia genera un extraño vacío.

Y a propósito de la nostalgia, sabores y geografía, la historia de Delfina Solorio ha dado la vuelta al mundo. En 2005 esta mujer  viajó desde Guadalajara a Madrid para visitar a sus hijos Luis y Alberto, quienes se habían ido a vivir a este país un par de años antes.

Cuando llegó, y su hijo Luis se iba a trabajar a un restaurante mexicano, ella se quedaba horas desquehacerada. Luego su hijo la llevó a su trabajo, y se dio cuenta de que servían los tacos al pastor con tortillas de harina: sorprendida ante este sacrilegio, decidió tomar cartas en el asunto y actuar.

Como en su maleta había llevado una pequeña placa para hacer tortillas, sin saber la odisea que sería conseguir masa en España, decidió enviar al jefe de su hijo un paquete con tortillas de maíz para que sirviera algunos tacos con la receta clásica.

Ese momento fue decisivo, Delfina Solorio comenzó a hacer tortillas. En un inicio llegó a hacer 200 a mano, el negocio fue creciendo, abasteciendo a lugares de comida mexicana en Madrid, y un año después, junto con sus hijos, formó su empresa de tortillas de maíz nixtamalizado: La Reina de las Tortillas de Maíz.

Su exesposo le envió en barco una tortilladora automática, gracias a las cual subió enormemente su producción. De producir 200 tortillas a mano, hoy produce 5 toneladas de tortilla mensuales: tiene una fábrica en Madrid, otra en Barcelona, provee a más de 110 restaurantes en España, y exporta a 15 países en Europa: entre ellos Portugal, Francia, Suecia, Italia, Dinamarca, Reino Unido y Noruega.

delfina solorio reina de la tortilla europa

Delfina Solorio con sus hijos

En entrevista para El Universal, Solorio, comparte:

No queremos que sea la típica comida mexicana para extranjeros, sino recetas artesanales de Jalisco, de Puebla, porque esa es nuestra filosofía y porque es la que puede encontrar sitio en el mercado.

Su historia evidencia el enorme interés que existe alrededor del mundo por los ingredientes ancestrales de México. Y la tenacidad de esta mujer, que simplemente se negó a permitir que lo más básico de la cocina mexicana se distorsionara, resulta en un inspirador ejemplo. También, no olvidemos que este es un episodio más, de muchos, en los que la cocina mexicana representa al país, y lo hace de manera preciosa. 

Conoce más de su empresa, aquí.

Imágenes: 1) Juan Carlos Rojas/ El Universal; 2) Santi Burgos/ El País.