600 petrograbados y 9 calendarios solares son descubiertos en Jalisco

Este hallazgo confirmaría la existencia de una antigua cultura en la zona de los Altos de Jalisco.

En los años 90, el arqueólogo Javier Galván del Centro INAH Jalisco encontró distintos restos arqueológicos que apuntaron, por primera vez, a la posibilidad de la existencia de un civilización de grandes dimensiones en los Altos de Jalisco, específicamente, en el municipio de Jesús María.

Sin embargo, no se continuaron con investigaciones exhaustivas hasta hace poco, según información del Conacyt. Recientemente, fue confirmado el hallazgo de hasta 669 petrograbados (piedras talladas con dibujos) que hablan de una civilización en la zona, aunado a ello, existen dos sitios prehispánicos Los Agaves y Cerrito de San Agustín.

Los petrograbados

Con la Presa de la Luz como fondo, están colmados de espirales, alusiones fitomorfas, zoomorfas y algunos antropomorfos. Y lo que más ha llamado la atención de los arqueólogos, es el descubrimiento de 9 calendarios solares, asimismo, dibujados en las rocas; tanto los petrograbados como los sitios arqueológicos datan de entre el 600 al 900 d.C.

petroglifos jalisco

Representación de los petroglifos de la zona

Entre 2l 2012 y el 2014, los arqueólogos, entre ellos Rodrigo Esparza López, iniciaron con caminatas a través de 18 hectáreas para estudiar el sitio:

En esa prospección registramos alrededor de 600 petrograbados en el sitio, es un número bastante considerable porque, por lo general, no hay sitios de petrograbados con este número. De estos 600 hay varios que nos llamaron la atención e hicimos una tipología donde encontramos formas geométricas, algunas espirales, cuestiones fitomorfas, zoomorfas y algunos antropomorfos.

Los calendarios solares llaman aún más la atención por su peculiaridad “círculos atravesados por una cruz, de la cual se desprenden dos círculos concéntricos, hechos también de puntos. (…)Se salen de lo común porque en el occidente de México se han encontrado este tipo de calendarios pero de forma dispersa, aislada y con un patrón, pero en esta área mayor de cuatro hectáreas, encontramos nueve que podrían estar asociados a los otros petrograbados”.

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A esta nueva cultura hallada se le conoce, al menos informalmente, y hasta hoy, como: la cultura alteña, y se cree que pudo haber guardado relación con las culturas del Bajío (Guanajuato), de la frontera con Michoacán, y el centro de Jalisco. Se cree también que pudieron haber formado parte de la ruta de los que migraban al centro de México.

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Imágenes: Conacyt

Sobre el antiguo santuario maya que podría cambiar la historia de Chichen Itzá para siempre

Sin duda una noticia que abruma y emociona: en tierra maya han sido encontradas insólitas ofrendas a Tláloc…

Aunque parezca increíble, seguimos descifrando el pasado. Y este no se cansa de sorprendernos. Por lo menos ese resultado han tenido los insólitos descubrimientos que el investigador del INAH Guillermo de Anda y su equipo han realizado en la cueva de Balamkú, en Yucatán.

El recinto, aunque fue hallado hace 50 años, no había sido explorado hasta ahora y lo que se encontró allí es verdaderamente deslumbrante. Se trata de una serie de ofrendas compuestas por collares de jade, concha y hueso y diversos artefactos de cerámica; todos, los 200 objetos hasta ahora identificados, preciosamente intactos. Además se encontraron cenizas y restos de alimentos.

Pero lo más extraño es la presencia de la figura de Tláloc, una de las deidades clave en el panteón de los pueblos prehispánicos hacia el centro del país. En el panteón de los mayas existe una deidad similar (dios de la lluvia y el clima), se trata de Chaac; sin embargo, estas ofrendas claramente fueron dedicadas a su “homólogo” mexica.

Los investigadores declararon que han descartado la “hipótesis inicial de una invasión tolteca sobre los mayas” y aunque aún no se puede determinar cómo, hubo “influencia del centro de México hacia Chichen Itzá”. Las investigaciones futuras podrían terminar por obligarnos a reescribir la historia del sitio y eso es francamente increíble.

Aunque, tal vez lo más emocionante de la historia es que nunca podremos terminar de construirla. En ese sentido, siempre se queda abierta una puerta que nos obliga a ser un poquito más flexibles; estar dispuestos a abandonar nuestros panoramas y aceptar que nuestro origen es elusivo. Además, hay algo realmente delicioso en estar descubriendo  constantemente cosas nuevas, una sensación de que lo que nos queda por conocer es infinito y, solo por eso, nosotros también.

*Imágenes: Karla Ortega/Cuartoscuro

Rutas secretas de Chichén Itzá podrían confirmar su construcción basada en una “geografía sagrada” (VIDEO)

Estos pasajes secretos en Chichén Itzá podrían ser la prueba de que los mayas fundaron una relación mística entre su arquitectura, las cuevas y los cenotes.

Desde hace mucho años, nos hemos acostumbrado al misterio de nuestras ruinas. Atravesamos sus escondrijos y pasillos como quien ignora su secreto, y fingimos compartirlo. La sombra y los espectros de estos vestigios son las deidades del pasado y de los nuevos días. Y aunque parezca que su tiempo ha terminado, todavía permanecen ahí, ocultos en la naturaleza de las cosas. 

Chichén Itzá es un ejemplo vivo de estos vestigios que siguen evocando al misterio. Recientemente, el proyecto Gran Acuífero Maya (GAM) y el INAH iniciaron un mapeo subterráneo por el gran complejo maya, que recorre sus cuevas y cenotes, y atraviesa el esqueleto de las pirámides. El objetivo es claro y francamente loable: rastrear y documentar la fascinante geografía sagrada del lugar.

Mediante el uso de un radar de penetración terrestre, así como el empleo de señales electromagnéticas, estos investigadores planean demostrar la teoría de que en Chichén Itzá, existe un patrón “arquitectura-cueva o arquitectura-cenote”, dentro lo que podría ser un conjunto de túneles nunca antes descubiertos. Si bien existe la posibilidad de que sólo sean vacíos, ofrendas o depósitos mortuorios, la existencia de estos “huecos”, y su probable construcción bajo una geografia divina, es por demás intrigante.

Estos pasajes secretos en Chichén Itzá podrían ser la prueba de que los mayas fundaron una relación mística entre su arquitectura, las cuevas y los cenotes, aunque la razón todavía es desconocida. El especialista de la GAM, James Brady, relata que “A diferencia de la cosmovisión europea, donde las deidades estaban en el cielo, en el mundo maya, lo más sagrado y vivo era la tierra, por ello es que  formaciones como cuevas y cenotes eran tan sagrados, pues eran una vía de acceso al interior de la tierra, es decir, a la presencia de los dioses”.

Descubren templo del dios del viento, juego de pelota y ofrenda con restos humanos en la Ciudad de México

El notable descubrimiento, que se registró en el Centro Histórico, nos recuerda que la historia de México es indisociable de su presente y está siempre latiendo.

El patrimonio cultural y la memoria histórica de México están de fiesta. Luego de siete años de labores, finalmente han quedado al descubierto los restos del principal Templo de Ehécatl, dios del viento entre los mexicas, y una esquina del Juego de Pelota. Ambos descubrimientos se registraron en un predio ubicado detrás de la Catedral Metropolitana. Al parecer ambos edificios estuvieron en uso al menos cuarenta años, y se clausuraron con la llegada de los españoles, en 1519. 

En el templo, que supera los 30 metros de longitud y tiene forma de serpiente, se rendía culto a Ehécatl, una de las principales deidades de los mexicas y quien, según el profesor Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH y fundador del Proyecto Templo Mayor, peinaba los cielos con los vientos y atraía la lluvia –razón por la cual justo enfrente se localizaba el adoratorio a Tláloc, dios de la lluvia. 

Incluido en el hallazgo, a cargo del Programa de Arqueología Urbana (PAU), destaca una plataforma de nueve metros que se ubicó junto al Juego de Pelota, y está alineada al adoratorio de Huitzilopochtli. Esta plataforma incluía una escalera, posible acceso a la cancha, bajo la cual se descubrió una ofrenda ritual con restos humanos: los huesos cervicales de 32 personas. De acuerdo con Raúl Barrera, responsable del PAU, estos restos provenían seguramente de víctimas cuyo sacrificio estaba asociado al Juego de Pelota. Pero antes de horrorizarnos con este hallazgo, es pertinente recordar que el contexto cultural era completamente distinto al nuestro y que, incluso, los mexicas concebían que los sacrificios eran necesarios para mantener la vida del cosmos, es decir, no era un ritual de muerte sino uno de vida –aunque esto nos parezca hoy paradójico–.

El centro de la actual Ciudad de México corresponde con el corazón de la antigua Tenochtitlán, capital del imperio mexica. Por esta razón, se trata de un área con una historia desbordante, repleta de templos, plazas y otros vestigios, muchos aún ocultos bajo iglesias y otras edificaciones, tanto coloniales como posteriores. Ahí están el Templo Mayor, Tlatelolco, y otros que ya fueron descubiertos y desvelados, sin embargo hay buenas razones para presumir que aun yacen incontables tesoros, esperando a resurgir. Afin de cuentas recordemos que la interacción entre pasado y presente, mantiene en México una viveza asombrosa y siempre inquieta.

 

 

Imagen: Hector Montaño / INAH