10 escritores indígenas que han cobrado popularidad en los últimos años

Parte de su labor está centrada en la difusión de sus culturas, pero también en la experimentación en su lengua en fusión con la cultura globalizada contemporánea.

Durante siglos los conocimientos indígenas fueron transmitiéndose entre generaciones de manera oral. Y podría decirse, que apenas hace un siglo, este conocimiento comenzó a traducirse en mayor medida a la literatura, un fehaciente ejemplo de ello es el auge de la literatura binnizá o zapoteca, Hoy, tenemos gracias a la antigua tradición oral los grandes mitos que fueron el eje cultural de sociedades enteras en el México antiguo y este conocimiento se ha enriquecido con prolíficos autores de distintas etnias indígenas que en las últimas décadas que van consiguiendo su lugar en el mundo literario.

Te presentamos varios autores que han ido tomando popularidad por su talento y propuesta:

 

Macario Matus

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Nació en Juchitán en 1943 y murió en el 2009. Es considerado el escritor zapoteca más prolífico de todos los tiempos (con unos 30 libros publicados). Publicó desde poesía, narrativa, ensayo, teatro, traducciones e invenciones. Fue también un importante promotor de la cultura zapoteca. Estuvo al frente de la Casa de la Cultura de Juchitán por diez años y favoreció el surgimiento de pintores, escritores, músicos, etc. Su obra en los últimos años se caracterizó por una alta presencia de erotismo.

 

Jorge Miguel Cocom Pech

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El año pasado fue reconocido por el Instituto Cervantes de Nueva York. Su obra más reconocida es Muk’ult’an in Nool, secretos del abuelo, famoso por ser un libro que, además de su calidad literaria, muestra al mundo mucho de la filosofía maya; en él se recoge la narrativa tradicional oral heredada de sus antepasados y ha sido traducido a lenguas tan disímiles como mam, zapoteco y náhuatl, así como al inglés, rumano, catalán, serbio, árabe y ruso.

 

Esteban Ríos Cruz

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En 2014 fue galardonado con el Premio de Literaturas Indígenas de América. Este poeta zapoteco nació en Asunción Ixtaltepec, Oaxaca, ha publicado 6 libros de poesía y al respecto de su labor y obra ha declarado:

La defensa y reconocimiento de estas lenguas debe venir de sus propios hablantes, pues las comunidades tienen el poder de su lengua materna para expresar su visión del mundo” …(…)cuando se escribe, se vive un proceso intelectual para expresar lo que se quiere decir y, también, mirar los acontecimientos de manera reflexiva”.

Briceida Cuevas Cob

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Poeta maya, fundadora de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas de México. Entre su obra más reconocida está U yok’ol auat pek’ (El quejido del perro en su existencia),  Je’ bix k’in (Como el sol) y Tiʹ u billil in nookʹ (Del dobladillo de mi ropa). En 2012 fue electa como miembro correspondiente de Campeche por por la Academia Mexicana de la Lengua. Su obra, además, es muy importante ya que explora el rol de la mujer maya.

 

Gabriel Pacheco Salvador

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Nació en Xatsitsarie, Nayarit en 1963, escritor wixárika (huichol). Entre su obra destaca Reflexiones sobre la identidad étnica, La América profunda habrá de emerger, Relatos huicholes y autor de Tatei Yurienaka y otros cuentos huicholes, ahora traducido al francés con el título Contes modernes des indiens huicholes du Mexique Tatei Yurienaka. También, ha traducido libros al wixárika escritos inicialmente en otros idiomas.

Humberto Tehuacatl Cuaquehua

Este autor nahua nació en Veracruz. Además de escritor, es medico tradicional nahua, fundador de Escritores en Lenguas indígenas y fundador del Consultorio de Medicina Tradicional Quetzalpapalotl y del Centro de Estudios Integrales y Formación Comunitaria Caltepetlahtocan A.C. También es cuentero, y está convencido de que la literatura es una vía imprescindible para transmitir conocimientos milenarios, como afirmó para La Jornada:

Desde los cinco años mi padre comenzó a enseñarme medicina, agricultura, carpintería, a hacer carbón, a seleccionar semillas, a valorar el tiempo. Todo a través del relato, del cuento.

Entre su obra más reconocida está el poemario Caxtoley xochioyo (Dieciocho flores de la palabra).

Irma Pineda Santiago

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Poeta zapoteca, cuya lengua es el diidxazá. Nació en Juchitlán de Zaragoza, Oaxaca. Entre su obra más reconocida están  la recuperación de las voces originarias; Doo yoo ne ga’ bia’  (De la casa del ombligo a las nueve cuartas)Xilase qui rié di’ sicasi rié nisa guiigu’ (La nostalgia no se marcha como el agua de los ríos) y Xilase Nisadó (Nostalgias del mar) entre otros. En su trabajo, hace una alusión a su cultura, pero también a la situación que viven las comunidades, sus retos, e invita a la concientización de la sociedad sobre ello.

 

Joel Torres Sánchez

Purépecha, nació en Purenchécuaro, Michoacán. Ha ganado premios como el Tercer Concurso de Cuento Purépecha y el Premio Nacional de Narrativa. También difunde la música purépecha en el programa Erandepakua de la UMSNH. Tradujo obra de Juan Rulfo al Purépecha, es docente, y su obra como escritor ha sido publicada en espacios como la revista Nuni de la Escuela de las Lenguas Indígenas A.C, y en periódicos y revistas, sobre todo de Michoacán.

 

Natalia Toledo

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Escritora zapoteca, nació en Juchitán, Oaxaca. Aunque es hija del reconocido pintor Francisco Toledo, ha forjado por sí misma una carrera sólida como escritora. Gran difusora, además, de la gastronomía zapoteca, sus textiles y joyería. En 2004 recibió el premio Nezahualcóyotl de Literatura por Guie´ Yaasé’ (Olivo negro).

 

Feliciano Sánchez Chan

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Escritor maya, nació en el poblado de Xaya, TecaxAdemás de poeta es dramaturgo.  Entre su obra más reconocida está U k´u´uk (Retoño de Voces Mayas) que puedes consultar, aquí.

Sobre su obra, relata en una entrevista para Círculo de Poesía

Por necesidad conviví con las personas mayores de mi pueblo que me influenciaron, además de las canciones que mi padre componía y cantaba en maya. Siempre dije “algún día voy a escribir una canción en maya para que alguien la cante”. De igual manera, la vinculación con la milpa me permitió enriquecer un tanto mi lenguaje a diferencia de quienes crecieron casi conmigo y desde muy temprano se fueron a estudiar a otra parte, veo que hay una diferencia en la cantidad de vocablos que utilizamos unos y otros.

 

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Imágenes: 1 y 7)leecirce.com;  2)La Jornada; 3) EFE; 4y 9)poetassigloveintiuno.blogspot.mx; 5) Israel Gutiérrez Robles; 6)Udg.mx; 7)leecirce.com;  8)sinembargo.mx

 

El joven desobediente, relato nahua (VIDEO)

Una animación en náhuatl sobre un popular relato con una lección para cualquier cultura.

Sobre la copiosa literatura nahua, el erudito en esta cultura Miguel León Portilla, nos dice “Rica en verdad es la literatura que se conserva en náhuatl clásico y en las variantes antiguas y modernas de dicha lengua. Producida a lo largo de varios siglos”.

También, en El artículo La literatura en náhuatl clásico y en las variantes de dicha lengua hasta el presente Portilla desglosa cómo la literatura nahua ha sido producida al menos desde el X d. C., en la época Tolteca. La tradición literaria nahua ha pasado por etapas fundamentales: la Toltecáyotl (el conjunto de las creaciones toltecas), la etapa mexica (3 siglos anteriores a la conquista); la del periodo de la conquista o invasión del Anáhuac, después un despertar en los siglos XVI al XVIII, para decrecer en este último siglo.

En la literatura nahua hallamos doctrinas, confesionarios, comedias, crónicas, poemas. Miguel León Portilla explica “Tan sólo, entrado ya el siglo XX y sobre todo después del triunfo de la Revolución de 1910, comenzó a aflorar la palabra conservada en el corazón de esas gentes por tanto tiempo aisladas. El rescate lo iniciaron algunos mexicanos y extranjeros, etnólogos y lingüistas sobre todo.”

Y quizá del anterior periodo, de la palabra conservada en el corazón de las gentes nahuas en pleno siglo XX, es de donde se desprende el siguiente relato. Como una parábola sobre la soberbia, o quizá el famoso y universal “la curiosidad mató al gato”, el siguiente relato en náhuatl nos invita a reflexionar el tema.

Conoce aquí uno de los últimos escritos de Víctor de La Cruz, el gran intelectual zapoteca

Poco antes de morir, Víctor de la Cruz publicó un ensayo sobre el legendario Arcadio G. Molina, pionero de la literatura escrita zapoteca.

En septiembre de 2015, el queridísimo Víctor de la Cruz, murió. Se trata de uno de los intelectuales más importantes del último siglo en México; fue un escritor zapoteca aunque sobre todo un divulgador de la literatura de su pueblo, los biznná. 

Víctor de la Cruz, fue, por ejemplo, el compilador de La flor de la palabra/Gui’st’ diidxazá, el “libro más clásico de la poesía zapoteca”, según Manuel Matus. Meses antes de su muerte, de la Cruz envió a la revista Ojarasca (de La Jornada), un interesante ensayo que habla sobre Arcadio G. Molina, el precursor de la literatura zapoteca en impreso, pues desde 1876 Molina comenzó a producir sus primeros relatos y poemas en esta lengua. Uno de los últimos trabajos de de la Cruz, este ensayo, es en sí un documento histórico sobre la literatura zapoteca, sobre el nacimiento de la misma, al menos en su versión escrita:

 

El florecimiento de la literatura contemporánea de los binnizá o zapotecas en el sur del Istmo de Tehuantepec, principalmente en Juchitán, tuvo su antecedente en un antiguo barrio de Tehuantepec, hoy municipio de San Blas Atempa, a fines del siglo XIX, en la obra de Arcadio G. Molina —quien hasta ahora ha sido casi totalmente desconocido y a veces confundido con un médico inglés de apellido Castle, quien radicaba en Tehuantepec cuando el antropólogo Frederick Starr visitó la región.1

La primera vez que tuvimos noticias de este intelectual binnizá fue en las Notes upon Ethnography of Southern México, volumen IX, de Frederick Starr, publicadas por la Davenport Academy of Sciences. De acuerdo al “Prólogo” a la obra de Starr En el México indio, estas notas corresponden al periodo 1900-1902 y fueron publicadas por la Davenport Putman Memorial Publication Fund.2 En la “Presentación” que hice al librito Canciones zapotecas de Tehuantepec,3 donde publiqué las canciones tomadas de dichas Notes, afirmé que éstas corresponden a los años 1901-1903, volumen IX y publicadas en 1904. No recuerdo de dónde tomé estos datos inexactos, pues tengo en las manos otra fotocopia, que obtuve en la biblioteca de la Universidad de California en Davis, que concuerda en todo con la fotocopia que usé para las Canciones zapotecas de Tehuantepec, excepto que ésta no tiene la portada, de donde vino mi confusión.

 

Respecto al doctor Castle, Frederick Stark afirma: “Hacía tres años, cuando regresaba de Guatemala, había conocido a un doctor inglés de nombre Castle, quien ha vivido aquí [en Tehuantepec] durante muchos años”. Y en la introducción a las canciones, bajo el título “The Zapotecs of Tehuantepec”, Starr nos da la información que le proporcionó su informante inglés sobre el origen de La Zandunga:

 

“El doctor Castle, en Tehuantepec, llamó nuestra atención sobre las canciones zapotecas. De éstas dice, La Zandunga es una favorita particular. Él cree que ésta fue escrita después de los acontecimientos históricos de La Noria y en relación con el inicio de dicha rebelión. Dice que se usa particularmente en celebraciones de boda, las cuales son aquí asuntos elaborados y se extienden por un período de dos semanas, durante las cuales las familias de las dos partes contrayentes tratan de exceder la una a la otra en los festejos. Él afirma que cuando se toca La Zandunga en un [palabra borrosa e ilegible en la copia] transeúnte, aún el indio más pobre puede entrar y participar en las festividades: puede invitar incluso a cualquier dama presente a bailar con él y ella no se negaría. Se reproduce una canción que lleva su nombre abajo, pero no vemos ninguna conexión entre ésta y La Noria”.

 

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Una vez vuelta nuestra atención a estas canciones, acordamos con nuestro amigo, Don Arcadio G. Molina, él mismo un zapoteco, ayudarnos en obtener ejemplos de ellas. Podemos presentar dieciséis, incluyendo La Zandunga. Un amigo músico nos aseguró que la música ha sido influenciada profundamente por la música europea. Las letras son dadas en zapoteco, con una traducción inglesa: ésta última hecha desde las traducciones españolas de Molina, que se encontrarán en las notas de pie de página. La música ha sido escrita por Luis B. López, un zapoteco nativo director de una banda. Hasta donde sabemos éstas son las primeras canciones que se imprimen. En sus letras —una mezcla extraña de zapoteco y español—, en su forma poética y en su contenido presentan puntos interesantes de consideración.

 

De acuerdo con un historiador local de San Blas Atempa, Arcadio G. Molina nació en el entonces barrio de San Blas, municipio de Tehuantepec, el 12 de abril de 1864 y falleció en 1924.4 Por la dedicatoria hecha en su obra El jazmín del Istmo a su maestro Victoriano A. Flores, deducimos que estudió la carrera de profesor en la Escuela Normal de Oaxaca, aunque no concluyó los estudios; y podemos proponer la edad que tenía cuando conoció a ese profesor y los años aproximados alrededor de los cuales nació: “A la memoria del inolvidable profesor Victoriano A. Flores; veracruzano, Director y Catedrático de Antropología Pedagógica, que fue de la Escuela Normal de Oaxaca, le dedica esta insignificante obrita, en testimonio de verdadero cariño y respeto, su malogrado discípulo Arcadio G. Molina”.

 

El profesor Victoriano A. Flores nació en Puebla alrededor de 1859, pero debido a que sirvió en escuelas de Orizaba y en la región de Zongolica, Veracruz, y de este último estado procedía cuando llegó a Oaxaca, don Arcadio creyó que era veracruzano. “En agosto de 1890 llega a Oaxaca a reorganizar la normal de profesores que dirigía a la sazón el profesor Demetrio M. Navarrete”. Las nuevas ideas que traía el profesor Flores para reorganizar la educación en Oaxaca eran las de dos Enrique, Laubscher y Rébsamen.5

Desgraciadamente la presencia reformadora del profesor Flores en la educación de Oaxaca fue breve, aproximadamente nueve meses, pues murió el 27 de abril de 1891.6 Fue en esta época cuando lo conoció el normalista Arcadio G. Molina y podemos suponer que en esa época el estudiante tendría alrededor de 26 años si damos crédito a la fuente antes citada.

 

Son estos escasos datos los que tenemos sobre las fechas probables de nacimiento y muerte de este intelectual y escritor binnizá y apenas si conocemos tres de las obras de su autoría y una traducción de El evangelio según San Juan que publicó en vida entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX; aparte de las canciones cuya letra transcribió para el antropólogo norteamericano Frederick Starr, quien sin decir su nombre también se refiere a él en su In Indian Mexico (1908), traducido con el título En el México indio:

El secretario de San Blas asistió a la escuela. Es de los pocos indios del distrito interesado en estudiar su lengua nativa. Ya ha publicado una gramática del zapoteco, a la manera en que se habla en su pueblo. También publicó un folleto para los enamorados, en el que están traducidas las frases más rimbombantes del español al zapoteco. Asimismo escribió —aunque aun está en manuscrito— un diccionario del dialecto con alrededor de 4 mil palabras.7

 

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1 Por ejemplo, Michel Oudijk, en su Historiography of the Bènizàa. Postclassic and early colonial periods (1000-1600 A. D.), The Netherlands: Research School of Asian, African, and Amerindian Studies, Universiteit Leiden (2000), confunde a don Arcadio G. Molina con un médico inglés radicado en Tehuantepec apellidado Castle; de dos nombres, uno inglés y otro zapoteco de San Blas, construye “Arcadio Castle”.

2 Beatriz Scharrer Tamm, “Prólogo” a Frederick Starr, En el México indio. Un relato de viaje y trabajo. (1902). Traducción de Gloria Benuzillo Revah, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 1995, nota 11, p. 14.

3 Canciones zapotecas de Tehuantepec. Transcripción, presentación y notas de Víctor de la Cruz, Ediciones del Patronato de la Casa de la Cultura del Istmo, Juchitán, 1980, p. 3.

4 Antonio Ortiz Rojas, Reseña histórica de San Blas Atempa y vida y obra de Arcadio G. Molina, Oaxaca, sin pie de imprenta, 2008, p. 73

5 Javier Sánchez Pereyra, “Ficha de Vitoriano A. Flores”, y Fidel López Carrasco, “Datos biográficos del Sr. Prof. D. Victoriano A. Flores”, en revista Amanecer, año I, núm. 1946, p. 139. Agradezco al profesor Sánchez Pereyra haberme proporcionado una copia de su ficha y una copia del artículo de López Carrasco.

6 López Carrasco, idem, p. 141.

7 Frederick Starr, En el México indio, p. 168.

8 Daniel Cosío Villegas, Historia moderna de México. La república restaurada. México-Buenos Aires: Editorial Hermes, pp. 628 y 633.

 

*Imagen: imparcialoaxaca.mx

Conoce algunos de los escritores zapotecas contemporáneos

A finales del siglo IXX la milenaria tradición poética de los zapotecas comenzó a publicarse en textos de poemas y relatos traducidos al español.

Pues estos se creen hijos de las raíces de los vetustos árboles y de las fieras como el tigre y el lagarto, hijos de los peñascos y de las nubes. Toda esa mitología fantástica ha estado presente en la imaginación de los zapotecas de ayer y hoy para crear una peculiar obra de ficción artística.

 

Macario Matus

 

Los binnizá o zapotecas, son un milenario pueblo indígena asentado en la región del Istmo en el estado de Oaxaca. Su tradición literaria, sobre todo en forma de poemas, ha sido muy basta, ello quizá derivado de su concepción sobre su propia descendencia. Los binnizá (originalmente este pueblo se autodenominaba “ben´zaa” o “vinizá” ) significa “gente de las nubes”. Desde esta definición observamos una metáfora con tintes poéticos sobre su surgimiento, una expresión estética sobre el mundo.

Durante cientos de años su producción literaria se hacía de manera oral, hasta finales del siglo IXX fueron apareciendo los primeros poetas zapotecas que publicaron por primera vez por escrito su trabajo literario. Basado en un artículo de Irma Pineda Santiago publicado por la UNAM, enlistamos algunos de los escritores zapotecas más memorables desde el siglo IXX hasta la fecha.

 

Arcado G Molina

En 1876 comienza a producir los primeros relatos o poemas escritos en zapoteco.

 

Enrique Liekenes

Nació en Juchitán en 1882 y empezó a escribir sus primeros textos desde muy joven. A inicios del siglo XX Liekenes se va a vivir a la Ciudad de México, ahí formó parte del Estado Mayor del general Álvaro Obregón y desde ahí ayudó a la donación de terrenos para la construcción de escuelas en su Juchitán. También desde la Ciudad de México dio un fuerte impulso a la literatura zapoteca, apoyó al grupo conocido como la Sociedad Nueva de Estudiantes Juchitecos (posteriormente conocidos como la Generación Neza), esta agrupación publicaba la Revista Neza (el camino, lo correcto).

 

Víctor de la Cruz

En 1909 escribió el poema La Flor de a Palabra. Se reconoce que este poema integra elementos de la cultura zapoteca que son muy propios, alusivos sobre todo a la naturaleza.

 

A una bella juchiteca

 

Si al velorio, huipil llevas bordado,

prendida a la cintura la cenefa

con blanquísimo olán muy bien plisado

haciendo como en verso, sinalefa;

Sin doblones ni traje de brocado

que en la guzanagola acusa jefa,

de la zandunga canto el zapateado

por ti, xhuncu scarú, galana Chefa.

Te llevaré a las velas de Cheguigo

te cantaré mi amor en zapoteco

y un jacal en Xadani te prodigo.

Si me das a fumar guie’ xhuuba’ seco

cual flor de guiriziña y vas conmigo

a bailar al estrado juchiteco.

 

Andrés Henestrosa

Nació en Ixhuatán en 1906. Cuando cumplió 23 años, como regalo obtuvo el primer ejemplar impreso de Los Hombres que Dispersó la Danza. Su trabajo desglosa una infancia en la que le fueron contadas tradiciones orales, como el que los zapotecos se dispersaron luego de una danza, entonces fundaron Juchitán, y otro aspectos como “la venganza del Dios Rayo, el nacimiento de San Vicente Ferrer (Santo Patrono de Juchitán), el romance entre los nenúfares mudubina y stagabe’ñe, la creación de algunos animales, hasta la figura del personaje fundamental en la tradición zapoteca: “el conejo siempre listo que logra vencer todas las adversidades gracias a su inteligencia y que logra burlarse de los más fuertes.” Nos dice Pineda Santiago.

 

Gabriel López

Nació en 1906. Publicó sus primeros textos en la Revista Neza: cuentos extraídos de la tradición oral zapoteca, poemas amorosos y épicos. Su poema más conocido, y quizá el mejor, es Ni gudxi’ba xmani` Duarte (El que montó el caballo de Duarte), publicado en 1936, escrito en octosílabos y lengua materna.

 

Uno de sus poemas:

 

Dicen que se va el zapoteco

Ya nadie lo hablará

Ha muerto, dicen,

La lengua de los zapotecas.

La lengua de los zapotecas

Se la llevará el diablo,

Ahora los zapotecos cultos

Sólo hablan español.

¡Ay! Zapoteco, zapoteco,

quienes te menosprecian

ignoran cuánto

sus madres te amaron.

¡Ay! Zapoteco, zapoteco,

lengua que me das la vida,

yo sé que morirás

el día que muera el sol

 

Nazario Chacón Pineda

Nació en Juchitán en 1916. Estudió en la Ciudad de México la carrera de profesor en la Escuela Nacional de Maestros, la imprenta de esta escuela publica en 1939 su libro Estatua y Danza. Se considera de la Generación Neza, aunque es un poco más joven. En su momento Gabriel López Chiñas comentó sobre su poema Bigu (La Tortuga):“nótese la ingenuidad infantil, primitiva casi, de este poema y la gran sonoridad de sus versos zapotecos”. Su poema Canción de la Sangre fue publicado en 1962 y elogiado por José Vasconcelos y los contemporáneos.

 

El desfile de tortugas

Simula un collar

De tortugas grandes

De tortugas chicas

A la orilla de la mar

Tortugas chicas Tortugas grandes

Y grandes y pequeñas

¿dónde dejó su hijo

Dónde dejó su hijo

La diosa de la mar?

Diosa del Mar, Diosa del Mar,

Mira a la tortuga chica

Mira a la tortuga grande

Donde dejó su hijo

Donde dejó su hijo

La tortuga grande, la tortuga chica

 

Pancho Nácar

La mayor parte de su trabajo literario fue descubierto después de su muerte y reunido por Víctor de la Cruz, en el libro Diidxa (1973), todos publicados en zapoteco.

 

Hoy es la primera visita de tu alma,

sólo me encuentro en esta casa,

aunque en un lejano sepulcro estás

dos cirios ofrezco a los santos por ti.

Una gran ofrenda colocaría en tu honor

si en mi pueblo yo viviera,

cuanto me duele en estos momentos

estar lejos, vivir en la tierra de otros.

Si estuviera en mi pueblo pondría un altar

con sagradas palmas tejería estrellas

para adornar la casa, en la mesa santa

pondría frutos

repartiría tabaco y ofrecería aguardiente.

Todas las mujeres se acercarían a ayudar

las que fueron tus amigas ofrecerían sus manos;

como en una casa donde hay molienda

se vería

cómo preparamos la primera ofrenda por tu muerte

 

Nuevas generaciones

 

Víctor de la Cruz

Víctor de la Cruz nació en Juchitán en 1948. Es uno de los escritores zapotecos de nuestros tiempos. Su trabajo literario lo dio a conocer a la sociedad, aunque en los últimos años su labor de investigación sobre la cultura zapoteca ha sido muy importante y reconocida, sobre todo sobre el pasado histórico el origen mítico de los biznná.

 

Macario Matus

Nació en Juchitán en 1943 y murió en el 2009. Es considerado el escritor zapoteca más prolífico de todos los tiempos (con unos 30 libros publicados). Publicó desde poesía, narrativa, ensayo, teatro, traducciones e invenciones. Fue también un importante promotor de la cultura zapoteca. Estuvo al frente de la Casa de la Cultura de Juchitán por diez años y favoreció el surgimiento de pintores, escritores, músicos, etc. Su obra en los últimos años se caracterizó por una alta presencia de erotismo.

 

Que haré con el cuenco de mis ojos

si la sombra de su pecho

lejos se ha escapado.

Más de mil días guardo su aroma,

originarias en el Sur de México 301 el perfume de su sexo

y el olor a hierba mojada

de su generoso pubis alado.

 

80´s

En esta década destacaron autores como Víctor Terán, Enedino Jiménez, Alejandro Cruz, Natalia Toledo, Rocío González, Jorge Magariño, Esteban Ríos y Antonio López Pérez, formados en los talleres de la Casa de la Cultura de Juchitán (a cargo de Macario Matus). Sus publicaciones fueron también apoyadas por esta instancia. En los 90´s consolidan sus carreras con reconocimiento, incluso, internacional.

 

Un poema de Víctor Cata:

 

Duda

Yo no mendigo un pedazo de tortilla para comer

ni pido un lugar en el cielo ni imploro que me tengan compasión

ni solicito dinero a los que lo tienen

tampoco pido que me alaben

lo que pido de rodillas con todo mi corazón

y con todas mis fuerzas es una palabra tuya.

Una palabra que sea como una luz que me alumbre

que me aproxime en el principio de un camino limpio

de un camino grande, de un camino apacible

donde encuentre lo verdadero, lo justo,

que me devuelva las ganas de vivir.

Si hay algo verdadero, si hay algo correcto

¡dilo! ¡pronúncialo! Que tengo hambre de ello

para que mitigue este gran dolor que me está matando, que me está marchitando el alma.

Deseo tu palabra, la deseo.

 

Según la apreciación de Pineda Santiago, en los últimos años la generación de poetas y escritores zapotecos han buscado una universalidad de la literatura, aunque siempre tocando temas de su cultura; un natural efecto de la globalización, aunque en una generación que en esa globalización reconoce el valor del origen.

 

*Fuente:

La literatura de los Binnizá. Zapotecas del Istmo de  Irma Pineda Santiago 

 

*Imagen: old.nvinoticias.com

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )