Retratos aéreos de México (donde todo lo que existe, provoca)

Michael Calderwood lleva más de 40 años documentando México desde las alturas y esta es una selección de su espectacular obra.

Todo lo que existe en México te provoca.

México es muchos “méxicos”, todos fascinantes. Uno de estos es el México “desde las alturas”, aquel que solo puede contemplarse desde el cenit; otro, es el México que produce literalmente una suerte de hechizo en la mirada extranjera. Ambos convergen en el trabajo de Michael Calderwood, fotógrafo inglés que ha documentado nuestro país durante las pasadas cuatro décadas, y quien acumula cientos de horas de vuelo capturando incontables lugares del país desde arriba.  

Sus imágenes ilustraron el libro México, una vision de altura: un recorrido aereo del pasado al presente (1996) –quizá el máximo referente de fotografía aérea en este país–, y conoce como pocas personas el territorio mexicano desde el aire. Por esta razón platicamos con él y le pedimos una selección, de entre las miles de imágenes que ha capturado en su carrera, que resumieran su experiencia documentando México.

Al preguntarle sobre qué fue lo que le atrapó de este país, Michael apela a la pulsante estimulación que México infunde en cualquiera que se expone a él: “Todo lo que existe en México te provoca; yo creo que soy fotógrafo como una reacción emocional al estar constantemente provocado por México. La sorpresa constante, continuamente te quedas sorprendido. y vives siempre en las orillas de esta sorpresa.” Y al ser cuestionado sobre por qué es un lugar que magnetiza a tantos fotógrafos, atribuye esto a “La excitación de la luz, del paisaje, del contraste; la extraordinaria plenitud que ofrece México a un fotógrafo“.

Platicando sobre las particularidades del país desde el aire, Michael habla sobre contrastes, sobre ingredientes cromáticos y fenómenos culturales que solo podrían ocurrir en México –por ejemplo esa serpiente rosa mexicano que penetra los ambientes grises, pixeleados, o dicho de otra forma los toldos alineados de el tianguis sobre ruedas–. Y sus lugares favoritos, o aquellos que más le han marcado, son el desierto de Baja California, y el territorio oaxaqueño. 

Finalmente, y antes de pasar a la selección de imágenes que nos compartió, le preguntamos a Michael sobre las lecciones más importantes que México le ha dejado; el inglés cita a un amigo suyo, quien se refiere al panorama mexicano como “The situation is hopeless but not serious“, algo así como “la situación es irremediable o desesperanzadora pero no grave”, apelando a este caos mexicano que, a pesar de todo, e incluso cuando alcanza un carácter trágico, tiene algo siempre llevadero, incluso encantador; y advierte: “Los mexicanos encuentran siempre una forma de divertirse, de mantener su humanidad y su sentido del humor, esa es su salvación”.  

A continuación prepárate para un estimulante recorrido de México visto desde las alturas:

Campeche, México.

 

Baja California, México.

 

Aguascalientes, México. 

 

Barrancas del Cobre, Chihuahua. 

 

 

Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México.

  

Isla Espíritu Santo, México. 

 

Estado de México, México.

  

Baja California, México. 

 

Isla Marietas, Nayarit. 

 

Templo Mayor, Ciudad de México. 

 

Los Cabos, Baja California Sur.

 

 

 

  

Mérida, Yucatán. 

 

Baja California, México. 

 

Barrancas del Cobre, Chihuahua. 

Hipnóticos time-lapse de algunos de los sitios más hermosos de México

Déjate llevar por la visión surreal de estos paisajes palpitantes…

Detrás de los time-lapse hay un ejercicio de paciencia y, tal vez, una invitación a reflexionar sobre el tiempo.

Estos experimentos visuales consisten en construir un video utilizando una serie de fotografías tomadas en intervalos constantes, desde el mismo enfoque y, después, conjugarlas como si fuera una película de animación “stop motion”, pero acelerada. Así, un time-lapse puede mostrar horas en tan solo unos minutos. Con un poco de ingenio se pueden transformar en un formato bellísimo que pone en amplia perspectiva la durabilidad de cada uno de los objetos que transitan el espacio representado.

En el time-lapse se hace evidente que, aunque todo está en movimiento (porque el universo está vivo) hay cosas que mantienen más consistencia, como las montañas, los edificios, los grandes árboles; y, otras, que son, más bien, contingentes, como las personas y las nubes. La paciencia está claro en el ejercicio de la cámara, que aguarda el tiempo que nosotros no nos permitimos para observar, con la mirada fija. Esa paciencia recompensa al lente con la visión de curiosos detalles.

Ojalá nos diéramos el tiempo para dejarnos llevar por la visión surreal de los paisajes mexicanos; sin embargo, en la rapidez se anuncia otra cosa, que tampoco deberíamos perder de vista. Mirar el mundo detenidamente es como mirarlo de cerca; mientras que observar el tiempo pasar aceleradamente, nos permite cierta distancia que revela hermosos patrones: el palpitar de la tierra; las formas repetitivas de las olas sobre la playa; el tránsito de las nubes; el humo de los volcanes; el ir, detenerse, venir de las personas.

El time-lapse demuestra que nuestra tierra respira, con un ritmo relativamente constante, como si soñara apaciblemente. Te dejamos una selección de hipnóticos time-lapse de algunos de los sitios más hermosos de México, para que tú también lo descubras.

*Imagen destacada: Carlos Adampol 

Descubre la cotidianidad secreta de quienes viajan en la parte trasera de una pick up

Este fotógrafo retrata una delicada cotidianidad mexicana que se escapa de nuestra vista, pero representa mucho más de lo que nos permitimos ver.

Para algunos actos no existen palabras. Tan poca importancia le damos al trayecto entre la casa y el trabajo, por ejemplo, que no tenemos en español una palabra que lo refiera. Pero son esas pequeñas dinámicas –que construyen una cotidianidad secreta– las que conforman, en realidad, nuestras vidas.

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Al fotógrafo Alejandro Cartagena le importan mucho estos detalles y se dedica a explorarlos y retratarlos; procurándoles una importancia profunda. Incluso piensa que, al observarlos con cuidado podemos inferir a través de ellos los ensamblajes culturales, sociales y políticos que generan nuestras formas de vida en comunidad. Así, su obra se vuelve parte de una serie de narrativas gráficas sobre lo mexicano.

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Carpoolers es una serie fotográfica que retrata (y relata) el día a día de trabajadores que viajan hacia las ciudades mexicanas desde sus casas en periferias o pueblos. A veces uno, a veces cinco o más, se acomodan –como pueden– en la parte trasera de una pick up, acompañados, posiblemente, por distintas herramientas de trabajo, que van desde picos y palas, hasta conos de tránsito. Además, nos regala el fotógrafo algunas muestras del cielo de cables y letreros que, a su paso, los viajantes observan, con ojos entrecerrados.

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Una curiosidad que al fotógrafo le resulta muy interesante, es que estos hombres, que comparten el transporte, posiblemente no están pensando en el impacto ecológico de su desición. Optando por esta forma de transporte comunitario se ahorran buena cantidad de emisiones de carbono. Y es que, definitivamente, viajar de esta manera, no responde a una preocupación ambiental, sino a una necesidad que deviene de la falta de transporte público que conecte las zonas periféricas con la ciudad nuclear. Lo último es otra evidencia de que la vida urbana está reconfigurando todo lo que la rodea; sin embargo, la infraestructura poco se corresponde con estas tendencias económicas y sociales.

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Así, nos confirmamos que son silenciosas dinámicas las que están construyendo, todo el tiempo, nuestra cotidianidad. De ellas podemos extraer nociones o actitudes fundamentales ligadas a eso que consideramos “identitario”. En el ejemplo propuesto por Cartagena observamos una exaltación dulce de lo comunitario.

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Es casi un deleite ver cómo plácidamente comparten el sueño múltiples hombres cansados y recargan a penas las mejillas en el hombro del de al lado. Por supuesto, se hace notar la necesidad de economizar, que sin saberlo, apela a lo ecológico. Además, el extraño juego entre lo ilegal y lo práctico; porque no está realmente permitido viajar en esas condiciones (más allá de no traer puesto un cinturón de seguridad). Eso último, se corresponde con un método de construcción de las realidad muy mexicano; que muta conforme a la necesidad, no conforme a la “verdad” o la ley. Y, también, la linda, pero casi inevitable forma de “aprovechar el tiempo”, cubrirse del frío con un zarape sobre la espalda y disfrutar la merecida siesta.

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Estas fotografías con drones demuestran la belleza de México en su simetría y color (FOTOS)

Un bello recordatorio fotográfico de que en México, hasta las cosas más caóticas, encuentran siempre un lugar propio.

Roberto Hernández es un mexicano que, además de participar activamente en el mundo del diseño editorial, ha llamado la atención por su invaluable fotografía con drone. El uso de estos vehículos aéreos no tripulados se ha popularizado considerablemente, porque las capturas logradas nos permiten dialogar con ese otro espacio desconocido que habita en nuestro territorio; una versión distinta del plano en el que nos encontramos. 

Quien ha visto el mundo desde las alturas, sabe que el panorama es privilegiado, no sólo porque para conseguirlo, nos hemos apoyado de herramientas muy sofisticadas a lo largo de los años (los aviones, el drone, los globos aerostáticos e incluso el uso de palomas mensajeras), también porque en las alturas, aquello que nos parece caótico desde el suelo, adquiere un sentido muy distinto y una belleza peculiar, incluso geométrica.

En la fotografía de Roberto Hernández, cada persona, objeto y movimiento que compone a México —este precioso y diverso territorio— se desplaza y estructura en sincronía con su propio ritmo. El resultado de sus tomas —de nuestra cotidianidad—, es una estruendosa y divertida sinfonía; con cadencias inesperadas y múltiples momentos de improvisación.

Pero, a ojo de pájaro, nuestra geografía, biodiversa y cambiante, combinada con la arquitectura de numerosos estilos, conforman la hipnotizante tierra de patrones que es México. Cada cosa, hasta los ritmos caóticos de nuestro país, responden a un principio de orden, a veces oculto, pero que, expuesto por una visión ambiciosa —como la de Roberto Hernández, siempre buscando las simetrías— puede resultar en un bello recordatorio de que en México, hasta las cosas más caóticas, encuentran siempre un lugar propio.

 

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Not UBER ??#aerial #view #cdmx #instapic #city #crowd #taxi #pink #car #travel #grid #hallazgosemanal #summer #instaphoto

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Don Goyo exhala. #hallazgosemanal #mexico #popocatepetl #goyo #volcan #visitmexico #??

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Hora pico en las trajinebrias de Cochimilco. #drone #crmx #mexico #xochimilco #embarcadero #color #hallazgosemanal #hallazgodelasemana #dji

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Tepito from the Air #drone #mexico #cdmx

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