Netflix prepara una masiva cantidad de películas y series producidas en México

Netflix prepara más de 50 series y películas producidas en México para 2019 y 2020.

Con el claro reto de sacudir una larga historia de entretenimiento telenovelero y contenidos poco estimulantes para el  imaginario, o eso esperamos, Netflix prepara una verdadera cruzada de producciones mexicanas. Evidentemente el mercado mexicano no es una cancha nueva para el gigante mediático de la era digital; basta con recordar que Roma (2018), la aclamada cinta de Alfonso Cuarón, fue una producción netflixera, además de varias series, entre ellas Club de cuervos, Luis Miguel, La casa de las flores, IngobernableLa piloto y Made In Mexico (con su título desafortunado).

Si bien Netflix presume que esta nueva ola de producciones mexicanas (se tienen contempladas más de 50 durante los próximos dos años, entre series y películas) será un vehículo para, en palabras de Ted Sarandos, CCO de Netflix, “proveer una plataforma para que el talento mexicano se reconozca alrededor del mundo”, también esperamos dos cosas esenciales de esta oleada:

Calidad

1. Que realmente se eleve la calidad del contenido producido en México para un público amplio –y no dicho en un sentido snob o intelectualoide, sino deseando narrativas accesibles pero también propositivas, placenteras y entretenidas, pero también estimulantes y que incentiven la madurez mediática del imaginario.

Identidad

2. Que dichas narrativas se construyan realmente en torno a la identidad mexicana y no atendiendo a una faceta de la globalización cultural que termina uniformando las identidades a favor de estereotipos globales, en buena medida dictados por el entretenimiento hollywoodense y afines. 

En fin, a continuación te compartimos un promo llamado “Listos para lo que sigue. Netflix México, pronto” producido por esta compañía para celebrar su próximo lance en este país (y que, por cierto, esperemos que no refleje el tono ni acercamiento con el que se abordara esta generación de contenidos).

¿Qué sigue para Netflix México?

Estas son algunas de las producciones más interesantes anunciadas por Netflix para México, además de las secuelas de series que en los últimos cuatro años ya fueron probadamente exitosas:

Rio Grande, Rio Bravo (serie de cinco cortos documentales sobre temas fronterizos, cuyo productor ejecutivo es Gael García)

Los corruptores (un thriller basado en la novela homónima de Jorge Zepeda Patterson)

 

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7 películas nacionales están incluidas en la colección más exquisita de cine

Ejemplos arriesgados, honestos y conmovedores que, según esta fina lista, no te puedes perder.

Al cine nacional sin duda le hace falta reconocimiento, especialmente de parte de los mexicanos. No solo preferimos el cine taquillero estadounidense sobre la producción local; también alimentamos constantemente el equivocado perjuicio de que en México no se hace buen cine.

Por suerte, nuestro cine se está ganando un lugar muy relevante en los festivales, listas y colecciones más exquisitos del planeta. Entre ellos The Criterion Collection en donde la creación mexicana es representada por 7 ejemplos arriesgados, honestos y conmovedores que tienes que conocer.

The Criterion Collection es una distribuidora de películas en formato “doméstico” (que las puedes consumir en tu casa) con una curaduría bien cuidada e inteligente. Los títulos que distribuyen son notables en sus respectivos géneros, sin importar que sean clásicos, contemporáneos, comerciales o “de arte”, de alto o bajo presupuesto. La cosa es que son una representación de lo mejor del cine en cada una de sus formas. En ese sentido, es un privilegio ser seleccionado para formar parte de la selección.

Además, sus versiones son muy especiales, pues mantienen la mejor calidad audiovisual, además de incluir  múltiples contenidos adicionales especiales para hacer de la película una experiencia pedagógica.

Así, hay que celebrar que nuestro cine figura en esta colección y, utilizar el pretexto para aprender un poco de lo mejor del cine nacional. Te presentamos a las 7 seleccionadas:

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Redes (Zinnemann y Gómez Muriel, 1936)



Entre el documental y la ficción, esta película basada en hechos reales describe la dura vida de los habitantes de la región pesquera de Veracruz en la época en la que fue producida: las terribles injusticias, la pobreza, el trabajo tremendo al que estaban sometidos algunos y la dura vida que llevaban. Vigente en todas las épocas, pues sin duda aún relata involuntariamente la realidad de esas y muchas otras comunidades, pero en el presente. La música original es de Silvestre Revueltas.

El Ángel Exterminador (Luis Buñuel, 1962)

En el clásico surreal de Luis Buñuel, un grupo de burgueses de la Ciudad de México asiste a una elegante cena, después de la ópera. Cuando termina el evento social, se dan cuenta de que no pueden abandonar la habitación donde estaban cenando. El episodio lentamente los transforma en algo muy alejado a lo que pretenden ser cotidianamente.

Simón del desierto (Luis Buñuel, 1965)

Doble aparición para el fantástico Luis Buñuel que sin duda puso en alto el cine de uno de los países más “surrealistas” del mundo (por su composición cultural, no solo por su curiosa cinematografía). La historia narrada en esta película pierde sentido escrita en pocas palabras, así que vas a tener que verla. Pero podemos asegurarte que no forma parte de esta colección por nada.

Canoa (Felipe Cazals, 1975)

El drama de Felipe Cazals es muy relevante en la historia de nuestro cine, primero, porque contrasta con las dramáticas y románticas ficciones típicas de la época (y también de las décadas anteriores) y presenta una narración basada en una historia real ocurrida en el pueblo de San Miguel Canoa, Puebla, cuando injustamente y por una extraña confusión fueron linchados unos jóvenes empleados de la Universidad Autónoma del estado. Esta película fue parte de una trilogía dedicada a contar historias similares. Además de su calidad cinematográfica, hay que verla por sus intenciones políticas.

Sólo con tu pareja (Alfonso Cuarón, 1991)

Aunque no lo creas, la ópera prima del fantástico Alfonso Cuarón fue una comedia romántica, más parecida a las de Almodóvar que a las actuales comedias mexicanas. En su tiempo también fue peculiar, pues ese cine aún no se ponía de moda. Ahora continúa siendo una auténtica rareza y vas a disfrutarla mucho, teniendo en cuenta la obra contemporánea de Cuarón

Cronos (Guillermo del Toro, 1993)



La ópera prima de Guillermo del Toro es una extraña versión de los mitos del “vampiro” como figura fantástica, aunque no lo sea de forma explícita. Es una película de terror hecha y derecha y te encantará ver los orígenes del hombre responsable de obras muy queridas como “El laberinto del fauno” y “La forma del agua”.  

Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001)

Por si te hacía falta: doble Cuarón. La película protagonizada por los bien queridos Gael García y Diego Luna ganó mejor guión en el Festival Internacional de Cine de Venecia. A su manera, aún con tintes de comedia de enredos, nos plantea el panorama político y social del México contemporáneo, pero de forma muy sutil y combinándola con una reflexión sobre la sexualidad y los tabúes, ligados a la clase.

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Este programa de Netflix le escribió una carta de amor a México

Un capítulo sobre los icónicos tacos dejó para el postre preciosas reflexiones sobre mexicanidad.

“Un taco no es solo un taco. Un taco es cultura. Es historia. Un taco es inmigración. Un taco es resistencia. Es política.”

Gustavo Arellano, historiador de comida mexicana

Cada cosa cuenta una historia, solo hay que hacerla hablar. Los tacos tienen mucho que decir. Especialmente porque como “cosa” son particularmente fragmentarios. Tipos de tacos hay cientos y se están reinventando todo el tiempo. Tal vez por eso el chef David Chang y los demás creadores del programa “Ugly Delicious” de Netflix, eligieron a esta “cosa” como tema de reflexión y, posiblemente sin planearlo, la volvieron excusa para escribirle una carta de amor a México.

La idea de esta serie es examinar lo cultural y sociológico detrás de distintas grandes comidas. Pero a Chang no le interesa hablar desde un solo lugar. Lo que quiere es hacer grandes saltos, entre distintos lugares, conceptos y formas de hacer. Lo que nos quiere probar es que no tenemos que ser ordenados; que, como las mejores comidas, podemos ser desastrosos, manchar, obligar a que los demás metan las manos al plato.

Un taco no es solo un taco

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Imagen: Pujol.

Decir que en México se comen tacos, no es un cliché. Pero los tacos sí son el elemento icónico de nuestra gastronomía; especialmente fuera de este país. Los tacos son mexicanos, no hay de otra y, felizmente, son el gancho que ha vuelto adictos a nuestra cocina a miles de extranjeros (especialmente a los estadounidenses).

Entre ellos está David Chang, un tipo que ama la comida y que se pregunta si puede cambiar el mundo desde la cocina. En los tacos se encontró un montón de reflexiones fantásticas, que lo acercan a una respuesta positiva y nos dejan, para el postre, una idea preciosa sobre lo que significa ser mexicano.

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El episodio dedicado a los tacos de “Ugly Delicious” explora la manera en que esta comida muta sin parar y cómo toca la vida de muchísimas personas, no solo porque se ha vuelto un signo de mexicanidad en países como Estados Unidos, también porque es el vehículo que engloba historias de migración, intercambio y mestizaje al interior del país.

Como dijimos, variedades de tacos hay cientos y, curiosamente, todas son resultado de influencias externas. En el episodio de esta serie, David Chang; el historiador de comida mexicana Gustavo Arellano; el crítico Jonathan Gold, y el periodista Peter Meehan se dedican a buscar variaciones increíbles del taco, probando que sin remezcla, algunas recetas nunca se habrían consolidado. El taco al pastor, por ejemplo, se lo debemos a la migración libanesa; también los “tacos arabes” de Puebla. Ni hablar de las fantásticas variaciones de tacos que existen en Estados Unidos. Llevado por migrantes mexicanos, el taco se ha combinado con cocinas de todo el mundo.

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México es diverso (y no puede evitarlo)

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“Creo que ser mexicano es estar abierto a otras ideas”

Enrique Olvera

Un taco revela influencias de la migración, pero lo que siempre lleva es tortilla. De trigo, de maíz y hasta de doritos, el disco de masa no puede no estar presente. Sin embargo, este fundamento se transforma en un vehículo para la experimentación.

El ejercicio no podría ocurrir en cualquier lado, ni a cualquier sociedad. Hay algo mexicano que se permite estas aperturas, estas reinterpretaciones y, al mismo tiempo la necesidad de mantener un no-negociable: si quiere ser taco, tiene que tener tortilla (aunque hay hasta tacos de lechuga, pero esto lo discutimos luego), pero el relleno va variando…

Los mexicanos no podemos evitar ser diversos. Cada uno de nosotros está culturalmente codificado con respecto a variables tan distintas que los resultados son impredecibles. Pero eso compartimos, la inevitable diversidad. Y es rico (para la subjetividad y el paladar), como lo descubren los personajes de este programa, romper los prejuicios, echarle al taco algo nuevo, probar lo que juraste que nunca comerías (¿como tripas y ojos, tal vez?) y, al mismo tiempo, encontrarte con que cambiar, permitirte cambiar, es una forma de resistencia. Como dicen Arellano y Olvera, México siempre se adapta y al mismo tiempo, siempre se llama a sí mismo. Se expande, pero vuelve en sí mismo, en un acto de dulce nostalgia.

Lo diverso no quita lo comunitario…

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Cristina Martínez y David Chang.

Al contrario, de alguna forma lo amplifica. “La diversidad es fortaleza” le dice Ben, esposo de Cristina Martínez a David Chang. Esta mujer es una inmigrante indocumentada, que puso un restaurante de barbacoa en Philadelphia y lo volvió uno de los sitios más reconocidos en Estados Unidos. ¿Cuál será su secreto?

Para un mexicano la respuesta es evidente: la barbacoa es deliciosa. Seguro que Cristina la hace perfecta, pero, ese no es el punto. Seguro su receta es muy especial, pero en México hay miles de recetas “especiales”. Todos conocemos “el mejor puesto”, todos tenemos una abuela que “hace la mejor”. El secreto es otro: la comida mexicana es deliciosa porque tiene un propósito; una determinación y no es sólo nutrirse, es mostrar algo, es transmitir un mensaje.

Si los “no negociables” de nuestra comida han sobrevivido por tanto tiempo (tortillas hay desde antes de la conquista) es por eso. Nuestra comida es compleja; hacer barbacoa, por ejemplo, es una friega. Pero la buscamos, la queremos, la compramos o la hacemos. Hacer tortillas también es un proceso tremendo. Pero no van a desaparecer. Amamos las buenas tortillas, porque además de deliciosas (y nutritivas) tienen un propósito, están ligadas a una forma de vivir.

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Imagen: Taco Bell.

Y el propósito de esa comida sabe. Por eso no importan las transformaciones: lo diverso no quita lo comunitario. El ejemplo de Taco Bell (otro restaurante querido tanto por Chang, como por Arellano, aunque no lo creas), es fantástico. Como dice Arellano: “Ver a un supremacista blanco comiendo comida mexicana; haciendo los tacos parte de lo que es; es una pequeña victoria en sí misma.”

Dice Cristina Martínez que en Estados Unidos “hay una necesidad por esta comida”, la comida con propósito, la comida que, si sigues la historia que te cuenta, darás, eventualmente, con un acto, francamente de cariño; tal vez a la tierra, tal vez a quien te enseñó la receta, a quien se la sirves o para quien buscas ganarte un dinerito vendiendo tacos. En México no podría no ser así, aquí también nos hacen falta momentos para estar juntos.

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El taco es una carta de amor en sí mismo…

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“Nadie odia los tacos. Es este recipiente portátil de amor, en cierto modo. Entonces, cuando entregamos este taco a personas en el medio de la noche, todas esas cosas que conducen a ese momento, ya sea que nos llamen un “chink”, un  espalda mojada o un frijolero, todas estas cosas que nos separaron, de pronto desaparecen “.

Roy Choi

Anochece. Las taquerías de toda la ciudad llevan abiertas desde muy temprano; sin embargo, este es un momento particular. Cansados se arrastran los pies de miles de sujetos que han pasado el día en oficinas y en las calles, en los gimnasios, escuelas, transporte público. 

La lluvia deja un olor efervescente a un quién sabe qué que no vale la pena descifrar. Pero el aire está fresco, pega delicioso en la cara y se aprecia extrañamente limpio. Hambriento, un sujeto encuentra un par de puestos de tacos. Parecen pertenecer a dos hombres distintos, pero son compadres y les da igual dónde te sientes. Uno vende pastor, suadero y tripas a 10 varos. El otro, el elegante, tiene arrachera, bistec y chorizo en una pequeña parrilla de carbón. Huele a gloria.

No faltan, por lo menos, 5 tipos de salsas distintas, frijoles, nopales, rábano y pepino. Muy equilibrado, por supuesto. Las tortillas están buenas, aguantan el relleno. La televisión está prendida, se escuchan las noticias, vagas, muchas malas. De pronto: “la candidata tal decidió declinar a favor de la candidata tal”. Todos, conocidos y desconocidos, ríen, taco en mano: “Obvio, maldita corrupción”. Prosigue la periodista en el noticiero: “Tantos millones de pesos encontrados en la camioneta de tal tipo, iban de camino a la sede de los políticos del…” Abucheos, risas.

Pareciera que somos de la misma familia. Se anima uno a pedir la sal a quien no conoce y otra voltea a ver a todos y pregunta: “¿Alguien sabe a qué hora es el partido de México?” “¡A las 9!” contestan los demás. “¿Otro?” pregunta cariñosamente el taquero y, con una sonrisa apenada el sujeto pide “Otros dos.” Alguien comenta en voz baja: “Qué rico cenar aquí con todos…”

No te pierdas “Ugly Delicious” en Netflix.

10 películas mexicanas para celebrar el orgullo LGBT

Te dejamos una lista de cine mexicano que también se une a la celebración por la diversidad…

Hay un montón de prejuicios curiosos sobre el cine mexicano. Uno tal vez el más arraigado y equivocado  es que en este país no se hace buen cine. Y vale la pena desmentirlo: en México se hacen fantásticas películas que, además, se abren a la posibilidad de trabajar cualquier clase de tema. Al fin y al cabo, el cine es una preciosa herramienta, que permite a quien está narrando presentar al espectador la perspectiva de un otro con quien tal vez no había podido relacionarse. El cine invita a la comprensión.

Así, queremos recordar películas mexicanas que abren la discusión sobre la sexualidad. Algunas son verdaderas curiosidades, que valen más por sus riesgos en la trama que por su cinematografía. Otras, son joyas en la historia de nuestro cine. Sea por celebrar la diversidad; por curiosidad, o porque no le has entrado a estos temas y buscas una buena excusa, aquí te dejamos 16 películas mexicanas sobre la comunidad LGBT que tienes que ver.

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Los marcados de Alberto Mariscal, 1971

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Auténtica tragedia que cuenta la historia de dos bandidos que son pareja y que atacan a un pueblo protegido por “El marcado”. Un clásico de héroes y villanos con un toque ciertamente setentero. De hecho fue en este año, cuando comenzó a levantarse en México el movimiento que defendía y quería visibilizar la homosexualidad.

El lugar sin límites de Arturo Ripstein, 1978

Un auténtico clásico, no solo entre estas temáticas, también del cine mexicano. El guión está basado en la novela homónima del escritor chileno José Donoso. La Manuela es travesti, ella y su hija “la japonesita” son prostitutas, pero se enamoran del mismo hombre. El drama no se hace esperar, pero a pesar del título y el extraño tono con el que el narrador del trailer insinúa la trama es, en efecto (como se dice ahí mismo) “una película que revela el aspecto más sórdido de la represión sexual” Checa la entrevista que le hizo el Canal 22 a Ripstein. La historia detrás del filme es muy interesante. Puedes ver la película completa aquí.

Las apariencias engañan de Jaime Humberto Hermosillo, 1983

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La trama de este drama ochentero es, sin duda, extremadamente complicada. Lo que te podemos decir es que abre la discusión sobre la diferencia entre género y orientación sexual y toca temas como la transexualidad y bisexualidad, sumergiendo al espectador en la misma confusión que toca a cada uno de los personajes involucrados mientras se encuentran consigo mismos.

El callejón de los milagros de Jorge Fons, 1994

Basada en la novela homónima del escritor egipcio Naguib Mahfuz. El filme que ganó muchísimos premios (incluyendo 11 Ariel) pinta una trama complicada. Está dividido en cuatro partes, cada una cuenta la visión de distintos personajes que viven en la misma calle. Don Rulito, un hombre machista, que resulta ser homosexual. Alma, (Salma Hayek) una chica preciosa con una historia trágica. Susanita, una “solterona” enamoradiza y otros tantos que sufren por asuntos de amor y sexualidad.

Y tu mamá también de Alfonso Cuarón, 2001

Ya un clásico del director, protagonizado por Gael García, Diego Luna y la española Maribel Verdú, relata el viaje de los tres por Oaxaca y sus costas. La trama se transforma en un delicado drama que aborda cuidadosamente la bisexualidad, la política del sexo y también el panorama político de nuestro país, especialmente los asuntos de corrupción y violencia. Muy vigente, sin duda.

Quemar las naves de Francisco Franco Alba, 2007

Un drama adolescente que cuenta la historia de dos hermanos que, frente a la trágica muerte de su madre, tienen que enfrentarse al hecho simple y brutal de crecer. Entre tanto, explorar una sexualidad incestuosa y confusa con otros chicos que comienzan a inmiscuirse en sus vidas. La expresión que titula el filme, “quemar la naves” es una deliciosa curiosidad: se le atribuye a Hernán Cortés, que, según se cuenta, durante la conquista inhabilitó sus navíos para advertirle a sus hombres que “pase lo que pase” no habría retirada.

Todo el mundo tiene a alguien menos yo de Raúl Fuentes, 2012

Con cuidado y de forma inteligente, esta película denuncia la forma opresiva en la que se suelen construir todas las relaciones amorosas, sin importar la sexualidad de los involucrados. Alejandra, harta de sus relaciones pasadas, se involucra con María, una adolescente con la que lleva una pasional y demandante relación…

Carmín tropical de Rigoberto Perezcano, 2014

Si afirmas que en México no se hace buen cine, tienes que ver esta película. Es sutil, es hermosa, cada cuadro es simbólico y digno de explorarse detenidamente. No es, en realidad, una historia que aborde la sexualidad de los personajes, pero sí es protagonizada por sujetos poco convencionales y les permite narrarse sin prejuicios. Se trata de la historia de Mabel una muxe de Juchitán que regresa a su pueblo para investigar la muerte de su mejor amiga. El final es aterrador, pero los momentos que lo anteceden son extremadamente conmovedores. No dejes de verla.

Te prometo anarquía de Julio Hernández Cordón, 2015

Con radical frescura y honestidad, la ficción presenta de manera verosímil a jóvenes personajes que no suelen ser retratados en el cine mexicano. Miguel y Johnny son amigos, amantes, skaters y traficantes de sangre. Por supuesto, las cosas no salen bien y eso da lugar a una magnífica trama. El lado técnico de esta película es también imperdible.

Casa Roshell de Camila José Donoso, 2017

El documental nos cuenta sobre la Casa Roshell y sus personajes. El espacio es un club de travestismo y feminización desde lo masculino; pero funciona como un refugio, un espacio abierto para la práctica que estos hombres delegan a lo nocturno. De día se disfrazan de su género biológico. De noche se descubren.