7 restaurantes mexicanos que brillan en el mundo

Sobre todo los que ofrecen nuevos platillos con base en la gastronomía ancestral, son los restaurantes mexicanos que ha ganado admiración en el mundo.

Hace apenas unos meses fue desvelado en la lista World’s 50 Best Restaurants que existen tres restaurantes mexicanos entre los mejores del mundo,  Pujol, Quintonil y Biko, en los lugares 16, 35 y 37 respectivamente.

En los últimos años la reapropiación de la comida mexicana, sobre todo, ha hecho que chefs como Enrique Olvera, Jorge Vallejo, Ricardo Muños Zurita, Elena Reygadas, Mikel Alonso, Gerard Bellve, Guillermo González Beristáin, etc., tomen un lugar importante en este sector en todo el mundo.

También al rededor del globo existen restaurantes de comida mexicana que han brillado por su calidad, entre ellos algunos de chefs mexicanos.

Presentamos 7 de estos exitosos casos:

 

Cosme, Nueva York

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Este proyecto del chef Enrique Olvera hace comida mexicana contemporánea inspirada en las raíces de esta. Es uno de los restaurantes de Nueva York que más ha llamado la atención en los últimos años, y parte de su atractivo es que también se enfoca en ingredientes de temporada del Valle de Hudson y la región circundante.

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Bracero, San Diego, Baja California

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Este es un restaurante del reconocido chef mexicano Javier Plascencia, basado en lo que él llama “cocina de raíz” ha hecho este exitoso concepto. Encontrarás curiosas adecuaciones como aguachile de zanahoria, calabaza en mole negro, etc.,

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Comal, Berkeley

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Es un lugar conocido por ser de moda, y más allá de esta, su comida es muy apreciada. Sin duda el único sitio en Berkeley donde encontrarás un delicioso aguachile de camarón, o talayudas por ejemplo. También encontrarás platillos como tinga de pavo o puerco al pastor.

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Topolobampo, Chicago

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Es un restasturante donde se conjugan lo mejor de los sabores mexicanos con recetas más gourmet servidas en estéticas presentaciones con porciones muy bien elegidas. Encontrarás, por ejemplo, rib-eye con mole oaxaqueño hecho con más de doce ingredientes.

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El Azteca, Suiza

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No es un restaurante de reinterpretación de la comida mexicana como los anteriores, pero es de los mejores calificados como comida típica de este país en el extranjero. Está en Suiza y es conocido como uno de los que más asemejan al sabor mexicano.

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Las mañanitas, Madrid

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Este es mucho más clásico. Carece de adecuaciones con platillos más contemporaneos pero es conocido por ofercer sabores parecidos a los auténticos de pastor, carnitas, cohcinita pibil,alambre de ternera, tinga de pollo, etc.

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Agave, Praga

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Es un restaurant donde tampoco se hacen experimentos con platillos más contemporáneos, aunque tienen lo más clásico como tamales, pastor, tinga. Estando en República Checa este restaurante mexicano brilla por llevar lo más semejante a la comida mexicana en aquellos lugares.

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*Imágenes: 1 y 2) vidalatinasd.com; 4)grubstreet.com; 5)huffingtonpost.com; 6) TripAdvisor; 7) restaurantes.com;8) Tripadvisor

5 lugares en la CDMX para comer maíz nativo en todo su esplendor

La experimentación con este ingrediente fantástico nunca se agota… Estos restaurantes están para demostrarlo.

Recientemente la CDMX fue reconocida como el destino más excitante del mundo para viajar, por la revista National Geographic. ¿La razón? Se trata de la explosiva cruzada para salvar al maíz nativo que se ha estado gestando en nuestra capital. 

Campesinos y campesinas, cocineros y cocineras, tortilleras y amantes del maíz han lanzado toda clase de proyectos culinarios, sustentables, creativos y comunitarios para que los mexicanos nos volvamos a enamorar de la planta maravillosa.

También en Más de México: ¿Qué es el maíz nativo y por qué todos deberíamos estarlo consumiendo?

Sin duda, cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de protegerla y mantenerla floreciendo a pesar de que la milpa ha perdido terreno —frente a la creciente agricultura extensiva— y que el maíz transgénico domina el mercado, poniendo en peligro la existencia de nuestras especies nativas . Afortunadamente, no hay mejor manera de contribuir que comiendo buen maíz. 

Y precisamente en la CDMX hay múltiples sitios que demuestran que la exploración y el amor por este ingrediente nunca se agotan. Te presentamos 5 lugares para comer maíz nativo en todo su esplendor.

También en Más de México: 5 exquisitas tortillerías para auténticos amantes del maíz

1: PIXZA

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Imagen: adn40

Este sitio llega con una delicia inédita: pizzas cuya costra está hecha con deliciosa masa de maíz azul. Su propuesta pone a prueba a toda clase de “puristas” gastronómicos y eso nos encanta. El menú ofrece “pixzas” con salsa de jitomate, hoja santa y chiplote o de frijol negro y los ingredientes pueden ir desde la flor de calabaza, huitlacoche y setas (ideales para vegetarianos) hasta otras delicias más arriesgadas como chapulines, carnitas y esquites. 

Visítalos en Calle Liverpool 162, Colonia Juárez y llama al teléfono 5207 0287 para más información.

2: Cal y Maíz

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Cal y maíz

Su misión es “conservar el sistema tradicional de creación de tortillas de México” Esto va de la milpa al chiquihuite (canasta de las tortillas). Entre sus productos ofrecen tortillas de todos los colores posibles y delicioso pinole. 

Están en Málaga 94, Colonia Insurgentes Mixcoac, encuéntralos también en el teléfono 5586629194.

3: Expendio de maíz

 

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Fotografía: Charlie Donath

Se llama así, “Expendio de maíz” y es una propuesta preciosa. La idea es desayunar comida tradicional, de esa que se prepara en las sierras de México. Platos deliciosos, hechos al fuego vivo. La cocina en sí misma es muy particular, por un lado, está abierta a los comensales, como auténtico hogar de una casa mexicana; además tiene la intención de emular la franqueza de la gastronomía rural.

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Imagen: local.mx

No te pierdas delicias como los sopes con masa de comino tostado bañados en salsa y decorados con queso o el mole de plátano y el mole de longaniza, ambos montados sobre una tortilla cachonda (muy grande) y servidos con un huevo frito encima. De tomar, tienes que probar el tejuino: masa ligeramente fermentada, con caña hervida y limón.

Visita su página de Facebook aquí. Puedes visitar esta mágica cocina en Av. Yucatán 83, Colonia Roma. 

4: Maíz de cacao

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Crédito no especificado

Este lugar está estrenando presencia y promete volverse un nuevo clásico. Se describen a sí mismos como un “pequeño restaurante de antojitos de la Huasteca” y se ve delicioso. En su menú hay cosas maravillosas como tamales, gorditas de queso y huevo, huevos asados (en hoja de plátano), esquites, enchiladas y paletas heladas de tascalate,de atole de elote tierno y de maíz azul con piloncillo. 

La antojería se encuentra en la calle Córdoba, 148 en la colonia Roma. Visita aquí su cuenta de Twitter.

5: Tamales madre

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Imagen: Time Out.

Tamales hay por todos lados en la CDMX y en todo el país, pero en la capital es cada vez más difícil encontrarlos de auténtica masa de maíz nixtamalizado. Y aunque hay opciones ricas, nada se compara a un tamal de verdad. La textura es simplemente deliciosa, no te caen pesados como los que se hacen con harina blanca de maíz y son muchísimo más saludables y nutritivos. 

En Tamales madre se dedican a ofrecer estas delicias, tan necesarias. Algunos de los sabores más atractivos son frijol y hierba santa, mole y plátano macho, cacao con natilla de pinole. Además, no dejes de probar sus atoles de temporada y  chocolate caliente. 

Encuéntralos en Liverpool 44, Colonia Juárez y descubre su menú completo aquí.

El mole es mujer: una delicada y sensual fantasía de Enrique Olvera (VIDEO)

El mole es una fantasía explosiva, que invita a jugar con los sentidos. Por lo menos así lo sueña uno de los mejores chefs mexicanos…

La magia de nuestra comida no es ninguna fantasía, aunque deviene absolutamente de su sensualidad. Pocas cosas apelan a nuestros sentidos de forma tan intensa como nuestros complejos platillos. Entre suspiros de picante, gemidos de deleite, manos manchadas de salsa, es inevitable involucrarse completamente en el acto tan evidentemente físico. Y tal vez, entre todas las muestras de nuestro ingenio culinario, el mole bien podría ser considerado, la máxima expresión.

Su historia, sus cualidades físicas, su composición química, su inmensa complejidad lo transforman en una perfecta analogía de nuestra tierra. Dice Enrique Olvera, hombre que fantasea y juega delicadamente con nuestra comida, que el mole es caos. Que cada uno de los ingredientes que componen su complejo entramado está dispuesto a renunciar a sí mismo para convertirse en mucho más que la suma de sus partes. Que el mole es una fiesta en la boca (aunque bien pudo decir orgía y nos tendría igualmente convencidos).

Su oda al mole fue finamente retratada en un episodio de “Chapters of Food”, brillante proyecto audiovisual de Nowness que explora y celebra de manera polisémica la existencia de algunos de los alimentos más queridos del planeta. Al mole le dedica un sueño de Enrique Olvera, narrado en sus propias palabras y deliciosamente ilustrado por Barbara Anastacio, a la manera de Luis Buñuel (haciéndole también un pequeño homenaje).

En la representación ofrecida, vemos un precioso ensayo que argumenta que el mole es una metonimia perfecta de la diversidad que articula a México. Mole no hay solo uno, aunque el ”mole madre” de Enrique Olvera, un mole negro que se renueva en un extraño proceso de fermentación y es alimentado constantemente con mole fresco se quiere perfilar como el mole de moles o “mero mole”.

La cosa es que moles hay de dulce, chile y pozole, no literalmente, claro, pero sí es absurda la cantidad de versiones del platillo y, al interior del mole como concepto, es aún más impresionante la cantidad de ingredientes que pueden llegar a componerlo (a veces hasta 100).

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Este entretejido de sabores, termina en una textura terrosa, como de un sensual y aromático lodo, que alimenta cada rincón del cuerpo. Por eso el mole es una fiesta, una eterna celebración. Y por eso el mole es mujer: un sujeto que te envuelve de calores, de placeres, pero con una insistencia maternal y absolutamente irreprochable.

El mole es complejo, no tiene solo una cara, es flexible, es migrante, es fértil, es tierra de nuevos moles y la única manera de disfrutarlo es embarrándose, dejándose seducir hasta el final. Aunque pique. Aunque manche. El mole es México.

¿Qué sí es la comida mexicana? la enorme confusión que nos está volviendo locos…

Un chef mexicano dice que “todo lo que saben en E.U. sobre comida mexicana es mentira”. ¿Tú qué crees?

Hay un problema con la identidad mexicana: nos morimos por ponerle límites, pero no se deja. ¿Y por qué limitarla? Tal vez porque necesitamos una explicación concreta sobre lo que somos. Por otro lado, nos aprovechamos, cuando es necesario, de esta confusión para inventarnos toda clase de remixes “a la mexicana”, sin tener claro lo que eso significa, tal vez que pique un poco, que suene a banda o que esté envuelto en tortilla. Es difícil ponernos de acuerdo.

Pero, hablando de tortillas, es curioso que precisamente en la comida mexicana hemos encontrado una especie de faro, que ilumina lo identitario, especialmente cuando esto se pierde entre las sombras de la globalización.

Taco-Bell prepara abstracciones de nuestra gastronomía

 

El principio básico es sencillo: maíz, frijol y chile, santísima trinidad que enmarca (como los tres colores primarios) las bases para un abanico inmenso y profundo de posibilidades culinarias. Sin embargo, a través de nuestra caótica historia de conquistas, esclavitud y migración, nos hemos permitido incorporar al panteón sagrado de nuestra gastronomía sabores icónicos de otros lados.

No hay, por ejemplo, quien diga que el “pan dulce” no es mexicanísimo, sin embargo, el trigo no es endémico y la madre de este tipo de cocina es Francia. ¡Ah pero allá no tienen puerquitos de piloncillo! Está claro: el pan es tan nuestro como los frijoles. Y también está claro, que cuando nos conviene, se nos quita lo conservadores. Por otro lado, si alguien se atreve a decir que Taco-Bell es comida mexicana o que los dorilocos son una forma de reapropiación cultural, algunos se vuelven locos.

Y puede que sea precisamente el tipo de “fusión” que se concibe en Taco-Bell, el que más nos… hace enojar, porque ciertamente (y como queda finamente explicado por el chef Saul Montiel) la cocina llamada Tex-Mex es una gastronomía consolidada a partir de la mezcla de muchas culturas culinarias diferentes, pero no es precisamente “mexicana”.

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De alguna manera, lo que hace Taco-Bell y lo que hacen quien cocina Tex-Mex son una serie de abstracciones del abanico de sabores de la gastronomía nacional. Algunas de sus propuestas son deliciosas, claro, pero tal vez lo sean porque son inmensamente sabrosas (o sea, saben mucho) y son relativamente vulgares, pues abusan de la sal y la grasa. No hay manera de no disfrutarlas.

Al mismo tiempo, hay algo de esta “vulgaridad” muy presente en nuestros múltiples platillos fritos, obscenamente atascados de crema o en la necedad (muy ecológica, por cierto y también riquísima) de comerse a los animales completos y hacerles taquitos a todas sus fracciones. Pero hay otras comidas, inmensamente complejas, que no son nada más picantes, como el irreal mole, que puede llegar a tener más de 100 ingredientes.

Las abstracciones de este tipo de cocina que se presume mexicana tienen el propósito de universalizar, de presentar en su forma más evidente lo que en realidad implicaría muchísima atención y cuidado. Se van por los prejuicios y terminan inventando otra cosa.   

También en Más de México: Los dorilocos: su origen, recetas y curiosas metáforas

No tengas miedo, come mexicano

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Sí, el chef Montiel tiene razón en decirlo: sobre la comida mexicana hay muy extraños prejuicios y, también muchísimo desconocimiento, sobre todo de parte de nuestros vecinos del norte. La comida mexicana es muy delicada y absurdamente variada. De los “platillos típicos” hay más de una versión por estado.

La verdad es que esta diversidad es inevitable y se la debemos, por supuesto a nuestra biodiversidad. ¿Cómo no hacer 100 variedades de tacos diferentes si solo de maíz tenemos a la mano más de 60 tipos? ¡Y chiles! Ni se diga. Los ingredientes convocan una enorme creatividad, para los creadores locales, pero también para quien quiera jugar con nuestros ingredientes en otros lados.

Así, nosotros decimos: amigo turista, no tenga miedo, coma mexicano. Y a los paisanos: no sea exagerado, compadre, atrévase a remixear lo propio. Variar es ensamblar posibilidades.  

¿Qué es lo mexicano, de todas formas?

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¿Será que después de esto el presidente de E.U. se volvió adicto a los tacos de cabeza?

No nos preocupemos por resolverlo en este momento. Lo que sí es importante es mantener esta definición (y casi la de cualquier cosa) abierta. Compartamos esta información con nuestros amigos del otro lado de la frontera: México inspiró al Tex-Mex, pero es mucho, mucho más que eso. Y, de verdad, no dejemos que esta búsqueda por fijar la identidad nos vuelva locos. El historiador de comida mexicana Gustavo Arellano dice que le gusta Taco-Bell porque es como una “droga de entrada” a una de las comidas más fabulosas (y sí, ricamente adictivas) del planeta.

Por otro lado, se sabe de sujetos mexico-americanos que han sido deportados y francamente matarían por un auténtico burrito Tex-Mex. ¿Dejan de ser paisanos? Pues claro que no. Lo mínimo que podemos hacer es reapropiarnos del burrito, compeljizarlo, volverlo a mezclar, Hacerlo Grande Otra Vez.

No seamos ese sujeto, ese que quiere tener la nacionalidad clara. Sobre lo mexicano no se debería cerrar la conversación. En pocas palabras: come lo que quieras, pero come chingón. No está de más darte unos dorilocos o un “hard-shell taco”, pero trata de comer lo que te mereces. Puede que lo que la gastronomía mexicana ofrece (en toda su indefinición) sea exactamente lo que necesitas.

También en Más de México: ¿Serán las conchas y sus extravagantes variaciones un nuevo ícono de nuestra identidad?