Este delicado haiku escrito por un niño tabasqueño nos recuerda que la belleza reside en las cosas simples

El haiku ilustrado de Luis Gabriel Vázquez se ganó un premio de la Fundación de Aerolíneas de Japón y te dejará en un precioso estado de reflexión…

Si hay un acto plenamente universal, probablemente sea la contemplación. Esta, si tenemos que definirla, consiste en poner la atención completa en algo; vertirse absolutamente en la experiencia de una cosa. Para algunos (como los japoneses y, también, los rarámuri) contemplar es un ejercicio espiritual. Cuando dejamos que las cosas hablen, lo que nos dicen podría cambiarnos la vida.

Así, son muchas las culturas que nos invitan a la contemplación, a través de diversas prácticas. Una extremadamente delicada es el haiku, la escritura de poemas mínimos, que cumplen con una serie de reglas fijas y que nacen de contemplar el mundo e invitan a quien lo lee a hacer lo mismo. Extraordinario es el ejemplo escrito e ilustrado por Luis Gabriel Vázquez, un niño tabasqueño de 12 años de edad, que con su pequeña y brillante pieza nos recuerda que la belleza reside en las cosas simples.

Su haiku “Amo la lluvia, cuando besa la tierra, siembra su aroma” fue premiado por la Fundación de Aerolíneas de Japón, como parte del concurso de haiku para niños del mundo y será publicado en inglés, español y japonés en una antología que recopila a los ganadores del concurso internacional.  

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La hazaña puede parecer simple, por la breve factura, pero el haiku es un arte mucho más complicado de lo que aparenta. Las reglas son las siguientes: la pieza normalmente está compuesta por 17 sílabas, en tres versos. El primero y tercero son de 5 sílabas y el que está en medio es de 7.
Los versos no riman, pero el verdadero reto es generar una narración que sugiera dos escenas o imágenes distintas yuxtapuestas y que se cierre en sí misma, es decir: que la pieza sea autosuficiente, es decir, que no solicite más contexto que el que puede ofrecer en 17 sílabas.

Conejo Lunar, bosque de tus estrellas, luz de mis sueños.
Luna Anais Campos Ruiz, 13 años

En ese sentido el haiku de Luis Gabriel es impecable, sugiriendo dos momentos: el caer de la lluvia y el momento en que la tierra huele a mojado, olor, por cierto delicioso y cargado de nostalgia. Además, la sugerencia de que la tierra es besada por la lluvia solo podría haber sido propuesta por quien con absoluta sensibilidad se presta a la contemplación del mundo.

Esta hermosa pieza nos ha dejado en un estado de preciosa reflexión, suspendidos en una burbuja que contempla la lluvia que cae y puede oler, a través de las potentes palabras, una escena cotidiana que nunca volverá a pasar desapercibida.

Otros niños mexicanos fueron premiados, haciendo un pequeño llamado para recordarnos que: entre todas las cosas que parecen oscurecer el panorama, una nueva generación de poetas y contempladores besa delicadamente el contexto, con palabras que son pequeñas y potentes flores.  

El gato duerme, en su cama de lana, y él roncaba.

Ariadna Guadalupe Morales, 9 años

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Sobre verdades, historias, aniversarios y ausencias que arden

Narrar a México y volverlo a hacer. Eso es lo que nos toca. ¿Cómo? ¿Con qué palabras? Aquí algunas pistas…

[…] Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.

Recuerdo, recordamos.
Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca […]

Memorial de Tlatelolco, Rosario Castellanos

En el presente decirnos mexicanos se complejiza. En el presente, asumirnos parte de este proyecto es exigirnos muchísimo, especialmente, porque la gran responsabilidad al decirse parte de esta comunidad, es lidiar con sus problemas. ¡Y qué tremendos son estos! Algunos, definitivamente, son demasiado nefastos como narrarlos.

Al mismo tiempo, es precisamente el acto de narrar lo que nos queda hacer, para resolver a este México. Si queremos cambiar este espacio, tenemos que volver a contarlo, tenemos que plantearlo distinto, re-definirlo, cuestionar todo lo que hemos naturalizado cuando lo describimos. Y el primer elemento que necesita una buena sacudida es la inmensa violencia.

Sí, esa violencia de la que cuesta hablar, pero que consumimos todo el rato en las noticias; esa que no nos da tregua, especialmente en las noches, cuando las calles se oscurecen; la que simplemente es tan grande, que parece estar por encima de toda acción subjetiva (y tal vez, también, comunitaria); violencia aquella que queremos olvidar; la misma que nos desaparece.

Esa violencia es la que tenemos que narrar, a la que tenemos que dejar de tenerle miedo en las sobremesas, a la que ya no podemos ser indiferentes. Pero ¿cómo? ¿Con qué palabras? Las preguntas no lograran cerrarse en respuestas, pero aquí van algunas conclusiones a las que nosotros hemos llegado.

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Verdades

¿Qué otra cosa es el hombre sino memoria de sí mismo?

Juan José Arreola

Podemos suponer que la verdad es relativa, especialmente en un territorio como este, en el que la diversidad es imparable, vibrante y permea cada rincón. En ese sentido, ninguna verdad, ni las históricas, ni las científicas, tienen la capacidad de narrar lo que existe con la precisión que se adjudican. Por otro lado, podemos narrar desde la honestidad, podemos contar lo que acontece con franqueza. No somos mucho más que lo que sabemos sobre nosotros mismos y si no encontramos la manera de decirnos así como nos sentimos, así en crudo, ¿qué somos con los otros?

Historias

Despertar a la historia significa adquirir conciencia de nuestra singularidad, momento de reposo reflexivo antes de entregarnos al hacer.

Octavio Paz

La historia es presentada como la narración de narraciones, el punto al que se puede volver, para entender por qué estamos donde estamos. Pero aquí, con tantos de nosotros, todos indígenas de algún lado, todos producto de la mezcla, todos distintos ¿cuál es la historia? Y en el violento presente, entre tanta corrupción y opacidad, ¿qué sabemos sobre el pasado más reciente?

La narración de un México distinto tendría que comprender que su historia no tiene límites, que su identidad no tiene que cuadrarse con ninguna tradición fija; sin embargo, hacerse consciente de esto también es lanzarse a un abismo, donde las respuestas no serán más claras, pero la lucha por un sitio en donde todos seamos posibles es el “anclaje máximo”.

Aniversarios

El deber más santo de los que sobreviven es honrar la memoria de los desaparecidos.

Alfonso Reyes

Asumir la tradición que nos respalda como una sustancia heterogénea no significa negar lo que nos conforma. No podemos olvidarnos de la violencia y de sus marcas, porque el acto que silencia o esfuma a uno, le roba posibilidades de ser, de comunicar, de estar y sentir y pensar y llorar y reír (y mucho más que eso) a todos. A todos.

Ausencias que arden

No perdonan, no aman,
no son ríos serenos, sino fuego,
ardiente maldición, dolorosa quietud.

Vienen así, calladas, caminando caminos
de helado polvo. Son las voces
que ya nunca se dicen.

Las voces prohibidas, Efraín Huerta

Lo que la violencia nos ha robado, los huecos que nos ha dejado, las ausencias que arden, no se restauran con ninguna narración. Hay que aceptar eso. Pero hay que luchar también por los derechos que nos corresponden. Si la estamos jugando en este proyecto, si le dimos lugar a esta llamada “democracia”, si trabajamos todos los días, si estamos viviendo en esta tierra, para empezar, tenemos derecho a la vida.

Queremos que se note la corresponsabilidad. Queremos eficiencia. Queremos respuestas. Queremos que todas las partes involucradas en esta comunidad recuerden que habitamos, al fin y al cabo, los mismos espacios, aunque las esferas simbólicas simulen enormes distancias. Narramos juntos.

Nos(otros)

Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día; la paz sin la cual el mismo pan es amargo.

Amado Nervo

Esto último es vital: narramos juntos. ¿Y quiénes somos?, extrañamente habrá que dejar esa pregunta abierta. Cuando definimos a una comunidad, excluimos a tantas otras. Cuando decimos lo que se es, nos desligamos de lo que no “se es”. Y esa narración, la narración sobre la identidad es subjetiva; por otro lado el acto de habitar juntos este territorio, tendrá que estarse negociando. Tal vez ahí es donde hemos fallado.

¿Será que México se está ahogando en la violencia porque estamos casados con nuestras verdades históricas subjetivas? ¿Será que no hemos aprendido a negociar? Nos urge estar en paz. Hoy es un buen día para pensar en eso y, al mismo tiempo, con tanta tristeza entre las manos hay que preguntarse: ¿qué compromiso vamos a asumir? ¿Cómo vamos a contarnos lo que somos y lo que son los otros? ¿Cómo vamos a narrarlos, para proteger siempre su posibilidad de narrar México y, simultáneamente, proteger nuestras posibilidades? 

Podríamos empezar por ser un poco más gentiles ¿no? Sobre todo un día como hoy. 

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.

Crean escritores la primera Academia Mexicana de Poesía

Más que una escuela se trata de un espacio para promover la poesía, generar encuentros y fomentar este arte.

Cuando uno piensa en academia probablemente lo primero que le viene a la mente es una escuela, aunque primordialmente se trata de un espacio donde se genera conocimiento. Bajo este sentido tres poetas mexicanos han anunciado la apertura de la primera Academia Mexicana de Poesía: Roxana Elvdrige-Thomas, Manuel Andrade y José Manuel Recillas.

Más que un medio se trata de un fin. Es una organización civil cuyo fin más importante es promover la poesía en México. Como sabemos, la poesía ha sido una de las artes más castigadas históricamente; en estos tiempos donde el espectáculo pareciera el interés mayor de la sociedad respecto a consumo cultural, entonces la poesía afronta quizá una de sus épocas más complejas.

Afortunadamente otras tendencias como el internet podrían ser un vínculo para la promoción de la poesía con nuevos lectores, aunque es una tarea que está por comprobarse. Por eso esta primera Academia Mexicana de Poesía hará actividades que promuevan a los autores y la poesía, organizará una cátedra anual sobre poética y residencias para poetas extranjeros y mexicanos, seminarios y conferencias. Se preservará, además, una acervo de poetas mexicanos y se organizará al sector para buscar beneficios colectivos.

Es una gran noticia pues se trata de un red de vinculación y soporte para una sector que siempre lo ha necesitado. La poesía es quizá la manera más orgánica de manifestarnos sobre la vida; su función es imprescindible y hermosa.

Sobre este nuevo proyecto puedes seguir sus proyectos y mayor información en el siguiente link.

 

*Imagen: Ilustración de Soledad Urzúa

5 trascendentales poemas de Nezahualcóyotl

Los poemas de Nezahualcóyotl muestran un hombre sensible, de una búsqueda espiritual y ontológica que halla sentido en la belleza.

Nezahualcóyotl es una figura admirable. En el convergen dos ingredientes que rara vez se conjugan: el poder y la sensibilidad. Él mismo cambió su nombre en su adolescencia (su nombre inicial fue Acolmiztli, que en náhuatl significa felino fuerte). El nombre de Nezahualcóyotl, sin embargo, lo acuñó a manera de autosacrificio, pues significa “coyote que ayuna” o “coyote hambriento”.

Llegó a ser Rey (tlatoani) de Texcoco y se convirtió en un aliado fundamental de los mexicas, no solo para sacudirse el yugo de Azcapotzalco, también durante el crecimiento y auge del imperio.  Pero más allá de sus notables dotes como gobernante, recto e inteligente, Nezahualcóyotl cultivó la erudición y practicó, entre otras artes, la poesía –y ante todo ejerció esa sublime filosofía de vida, esa visión existencial que resumían como  “flor y canto” (in xóchitl, in cuícatl). 

En sus poemas se denota una gran búsqueda trascendental, entablando diálogos directos con el creador, en los que le expresa sus dudas, dilemas y búsquedas. En los siguientes poemas encontramos un Nezahualcóyotl que parece inicialmente entristecido por la evanescencia de las cosas, por la muerte. Su poesía, sin embargo, adquiere otro tono en cuanto el autor parece descubrir que esta misma impermanencia es la que confiere belleza a la vida, y la que nos vuelve más sencillos al ahondar en ella. Y es que acaso todos somos iguales en la pequeñez que como individuos somos, destinados todos, príncipes y hombres comunes, a desvancernos.

 

Yo lo Pregunto

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.

 

Percibo lo Secreto…

Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
De cuatro en cuatro nosotros los hombres,
Todos habremos de irnos,
Todos habremos de morir en la tierra…

Nadie en jade,
Nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado
Todos nos iremos
Allá, de igual modo.
Nadie quedará,
Conjuntamente habrá que perecer,
Nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
Nos iremos borrando.
Como una flor,
Nos iremos secando
Aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
De la preciosa ave de cuello de hule,
Nos iremos acabando
Nos vamos a su casa.

Se acercó aquí
Hace giros la tristeza
De los que en su interior viven…
Meditadlo, señores,
Águilas y tigres,
Aunque fuerais de jade, 
Aunque allá iréis,
Al lugar de los descarnados…
Tendremos que desaparecer
Nadie habrá de quedar.

 

Lo Comprende mi Corazón

Por fin lo comprende mi corazón:
Escucho un canto,
Contemplo una flor:
¡Ojalá no se marchiten! 

 

Alegraos

Alegraos con las flores que embriagan,
las que están en nuestras manos.
Que sean puestos ya 
los collares de flores.
Nuestras flores del tiempo de lluvia,
fragantes flores,
abren ya sus corolas.
Por allí anda el ave,
parlotea y canta,
viene a conocer la casa del dios.
Sólo con nuestras flores
nos alegramos.
Sólo con nuestros cantos
perece vuestra tristeza.
Oh señores, con esto,
vuestro disgusto de disipa.
Las inventa el dador de la vida,
las ha hecho descender
el inventor de sí mismo,
flores placenteras,
con ellas vuestro disgusto se disipa.

 

No acabarán mis flores 

No acabarán mis flores,
No cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
Se reparten, se esparcen.
Aun cuando las flores
Se marchitan y amarillecen,
Serán llevadas allá,
Al interior de la casa
Del ave de plumas de oro.

 

 

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )