Guía práctica para que todo mexicano apoye verdaderamente a su país

Con acciones muy concretas podemos modificar el panorama de México, estas son algunas opciones para comenzar a hacerlo.

Más allá de vincular la identidad mexicana con el folclore, hay que entender lo que significa asumir que, como mexicanos, estamos habitando el mismo espacio. Un territorio que nos comparte, gracias a su peculiar textura y clima, una diversidad de pensamientos para crear una cultura con fortaleza. 

Pero, además de esta diversidad, México es increíblemente grande y siempre está en movimiento. Y los que decidimos en qué sentido van a desplazarse las cosas —especialmente las formas en que se van a ir construyendo—, somos sin duda los mexicanos: todos aquellos que asumimos nuestra identidad cultural y la hacemos valer en la vida cotidiana.

Está guía práctica pretende ser un recordatorio para todos los que desean hacer verdaderos cambios en México desde su lugar y perspectiva. Se trata de sencillas acciones que pueden contribuir, más allá de involucrar un nacionalismo obsoleto, a mejorar el país:

 

1. Reconoce la diversidad como base de nuestra identidad cultural. Si algo compartimos los mexicanos es una atmósfera fascinante por su diversidad. La discriminación a los demás por sus orígenes étnicos, sus preferencias sexuales, su clase social, etcétera solo relega esta gran virtud. 

2. Practica valores como la solidaridad y la empatía. México es rico en cultura, y dentro de ésta existe un universo de valores heredados a través de los tiempos. La solidaridad y empatía ante necesidades de urgencia (por ejemplo, un desastre natural), ayudan a reforzar lazos entre la colectividad. 

3. Involúcrate tanto como puedas en la micropolítica de tu entorno. No se trata sólo de ser buen vecino, se trata de participar; asistir a las juntas de tu localidad, ser parte de las consultas ciudadanas y organizarte con los demás para tomar decisiones que van a afectarte a ti y a las futuras generaciones. 

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4. En México hay buenas leyes, y muchas otras más se pueden mejoran.  Tú puedes exigir a los representantes de gobierno que se cumplan. Si hay algún fenómeno social que te preocupa, infórmate sobre las leyes que existen al respecto y sobre las personas que se están movilizando para hacer un cambio.

5. Recoge y separa la basura porque ésta es un problema que resulta catastrófico no solo para el cambio climático, también para la movilidad de las ciudades y el flujo del agua cuando hay lluvias.

6. Practica el consumo local y Hecho en México. Comprar local elimina intermediarios comerciales y reduce impactos ambientales, además de que contribuyes a impulsar cadenas de valor mexicanas. Es más sustentable y apoyas la economía de los mexicanos. Consume productos que promuevan equidad social y precios justos.

7. No desperdicies agua y recicla las aguas jabonosas para limpiar patios o lavar tu coche. México es rico en este recurso natural pero lamentablemente existen muchas regiones del país que carecen de ella, principalmente porque el agua de sus ríos es trasladada a las grandes ciudades. 

8. Respeta los espacios ajenos especialmente cuando viajes, respeta a la gente local y a sus costumbres. Aprende, disfruta e intercambia, pero es mejor procurar no ser invasivo de las cotidianidades de los demás.

9. Cede el paso y el asiento en el transporte público. Se trata de generar cultura cívica, y poner el ejemplo, para que otros observen. 

10. Apoya la gastronomía mexicana porque es una buena forma de conectar con las tradiciones más íntimas. Además, México ofrece un patrimonio gastronómico inmenso, consumir platillos mexicanos es una gran forma de perpetuarlos.

11. Entérate de la situación actual de los pueblos indígenas que, desde la colonia han estado luchando por poder aprovechar las tierras que legítimamente son suyas y por sus derechos humanos básicos. Los pueblos indígenas no son del pasado, están muy vivos. 

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12. Intercambia saberes, es una buena forma de hacer comunidad y perdurar la cultura. Si sabes un idioma, cocinar, hacer huertos urbanos, enséñale a otros y que ellos compartan lo que saben.

13. Atiende los problemas sociales en lo cotidiano, sin clavarte demasiado en tu forma de ver el mundo. Si retomas ideologías, adecuadas a tu contexto local y/o nacioal (hay mucha gente que ya está viviendo así).

14. Apoya la autosuficiencia alimentaria y la vuelta a la milpa porque México puede alimentar a su propia gente, pero estamos abandonando el campo. La milpa es nutritiva y no necesitas volverte a una dieta muy estricta para ser sustentable, sólo consumir lo que tienes a la mano.

15. Apoya iniciativas sustentables, especialmente si viajas porque el turismo tradicional es contaminante y desplaza a las comunidades de los procesos económicos. Apoya el ecoturismo comunitario.

pueblos mancomunados Oaxaca

16. Reduce tu huella ambiental, camina más, muévete en bicicleta, utiliza el transporte público. También, recicla bienes personales y basura. Come más verduras. Trata de evitar productos industrializados y deja de comprar botellas de plástico. El plástico, por ser un desecho tan común, ya está en todos lados, hasta en lo que comemos.

17. La vejez en México también es un sector marginal y eso es terrible, porque los viejos tienen una vida entera que enseñarnos, además siguen vivos y no por ser mayores tienen que dejar de disfrutar. Cuidemos a los ancianos y no dejemos de incluirlos en lo social y valorarlos como los grandes libros de conocimiento que son. 

18. Recupera las microhistorias y compártelas, sobre todo si piensas que la historia oficial tiene muchos huecos. Investiga las pequeñas historias de las tradiciones que compartes y de las comunidades que te rodean. Cuando negamos la historia de los otros negamos su presencia.

19. Cuida tu salud, porque si tú te sientes muy bien, es más fácil hacer sentir bien a los que te rodean. Como mexicano –saudable–, y haz ejercicio, te aseguramos que te va a cambiar la vida.

20. Apoya al arte emergente y otras iniciativas creativas independientes. Siempre están ofreciendo discursos y planteamientos inesperados, vale la pena escucharlos y entender a qué contexto están respondiendo.

21. No dejes de consumir lo que ofrecen instituciones académicas y científicas. La oferta es muy amplia y lo que no sabes es que, detrás de cada exposición, obra de teatro, película, proyecto  o invención, se encuentra un equipo de gente trabajando muy duro por forjar el futuro de México.

22. Práctica el agradecimiento cada que puedas. Dar gracias es una manera de recordarnos todos los días la fortuna que tenemos de vivir en un país como México. 

23. Asume tu ciudadanía. No fomentes actos de corrupción (aún si eres víctima de ello), respeta a tus conciudadanos y toma muy en serio el hecho de que vives en un espacio compartido y, por ende, el de alado tiene los mismos derechos a habitar que tú. 

En México hay muchísima gente increíble, no demerites la posibilidad de cambio. Hay que construir juntos, constantemente.

 

*Imágenes: 1) Volcán Popocatepetl visto desde Puebla / Worldwide Elevation Finder; 3) Baja California, islas de Loreto / Kirt Edblom – flickr, CC; 4) Erwin Morales – flickr / CC; 5) Pueblos Mancomunados, Oaxaca / Expediciones Sierra Norte

La fiebre de la copa menstrual está llegando a las comunidades indígenas (y es muy buena noticia)

La genial alternativa no solo es ecológica y más barata, también es una invitación sutil a que las mujeres interactúen de cerca con su cuerpo.

¿Qué tienen en común la menstruación, la basura y la pobreza? Que son temas de los que preferimos hablar solo superficialmente. De la menstruación por pena; de la basura para no tomar responsabilidad sobre el asunto y de la pobreza por una curiosa combinación entre las dos razones anteriores. Pero aunque no lo creas, estos tres temas están muy conectados y sí: urge hablar de ellos a profundidad.

Empecemos por acá…

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La menstruación produce basura, mucha más de la que imaginamos. Y es una basura muy particular, difícil de manejar, casi imposible de reciclar y que afecta muchísimo el equilibrio ambiental. ¿Y por qué produce tanta basura? Porque la menstruación, como muchos otros fenómenos del cuerpo es un asunto con el que preferimos lidiar de lejos, que ocultamos y que nos incomoda inmensamente.

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Pero esa lejanía con un proceso por el que aproximadamente la mitad de la población tiene que pasar mensualmente nos está costando muy cara y en distintos sentidos. En primer lugar porque económicamente es una inversión grande comprar toallas femeninas y tampones a lo largo de la vida. Por otro lado, porque el medio ambiente ya no puede más con nuestros desechos (al grado en que los humanos ya nos estamos comiendo, sin saberlo, el plástico que tiramos a la basura) y finalmente porque nos estamos de la experiencia del propio cuerpo al no lidiar directamente con él y lo que produce.

La copa menstrual es una solución increíble

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Por suerte, llegó a nuestras vidas la copa menstrual, un dispositivo reutilizable hecho de plástico quirúrgico (por lo que es muy seguro usarla), que se inserta al interior de la vagina y recoge el flujo menstrual. Cuando se llena, la vacías cuidadosamente. Si la cuidas bien, la esterilizas después de cada periodo, la lavas con frecuencia y la guardas en su bolsita de tela en un lugar fresco y seco puede durar hasta 10 años.

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El mismo invento toma en cuenta los tres asuntos que nos preocupan: si la usas, de alguna manera hace que te involucres y que conozcas a profundidad tu cuerpo. Además, evita una gran cantidad de basura. Y, como no estás comprando constantemente las alternativas desechables, te ahorras una considerable cantidad de dinero.

Estas mujeres indígenas prefieren la copa…

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En ese sentido, la copa menstrual se ha transformado en una alternativa muy viable y deseable para las mujeres de comunidades con bajos recursos económicos y que, además, están preocupadas por su entorno, como las chicas que habitan en algunos pueblos indígenas de México. Sin embargo, la única copa aprobada por la COFEPRIS tiene un precio relativamente elevado (de poco más de $600 pesos), que parece mucho, sobre todo cuando hay alternativas desechables bastante baratas.

Para responder a este asunto, nació el programa Ixchel Aradia, una iniciativa muy inteligente, cortesía de una joven mexicana y su amiga española. Juntas han logrado llevar la copa menstrual a comunidades en seis estados de México y, contrario a lo que uno se podría imaginar, el dispositivo de higiene femenina que aún entre muchas y muchos levanta sospechas ha sido un éxito entre las mujeres indígenas.

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El proyecto de Steph Ferrera y Laia Cerqueda comenzó hace cuatro años y la idea era producir una copa menstrual perfectamente funcional (la Wey-Cup), pero de bajo costo (aproximadamente $280 pesos). Además, ellas se dedican a dar cursos y talleres en las comunidades relacionados con salud sexual y femenina. La información, evidentemente, a nadie le cae mal y la posibilidad de adquirir la copa menstrual, tampoco. Por otro lado, las comunidades también ganan dinero de todo esto, pues las bolsas de tela donde se guarda la copa menstrual las producen las mujeres indígenas ligadas al proyecto.

¿Cómo ayudar?

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Basta de eufemismos… ¡la menstruación, las experiencias que produce y la basura que desecha deberían ser habladas!

El asunto ha sido complicado, porque para poder comercializar su copa necesitan el permiso de COFEPRIS, hacerle una serie de exámenes de biocompatibilidad y toxicidad a su producto, lo que es también muy costoso. Pero esperan poder seguir produciendo cuanto antes. Afortunadamente, ya han beneficiado a más de 200 mujeres en el EDOMEX, Hidalgo, Puebla, Chiapas, Quintana Roo y la CDMX.

El proyecto Ixchel Aradia ha realizado fondeos en línea y también ha puesto a la venta sus copas. Hay que mantenerse atento para apoyarlas y cooperarles con donaciones. Además, una forma muy importante de ayudar es cambiándote a la copa o si no eres parte de la población que la necesita usar, invita a otras personas a que lo hagan.

Urge no solo hablar de medio ambiente, sino buscar alternativas para producir menos basura. Urge admitir que hay comunidades de bajos recursos, y también que si te alcanza para compartir, te toca hacerlo. Y, finalmente, urge que le dejes de tener miedo al cuerpo (al tuyo y al de otras personas); de miedo es alejarnos tanto de la propia materialidad.  

También en Más de México: Tradiciones ancestrales que son 100% ecológicas (y hay que recuperar)

*Imágenes: 1) Henn Kim, modificada por Más de MX; 2, 3 y 8) Crédito no especificado; 4) lacopamenstrual.es; 5) Laura Pastor; 6 y 7) Ixchel Aradia. 

8 acciones a tomar en cuenta para mejorar el futuro de México

Es incuestionable que somos los ciudadanos mismos quienes podemos transformar el paradigma mexicano: ¿nos arriesgamos?

En aras de una época que demanda cambios desde el individuo, es evidente que las sociedades del futuro proyectarán una transformación a partir de la conciencia colectiva. Desde este plano, los retos que afronta México como país en vías de desarrollo son enormes, pero no están nada lejos de colocarse en el imaginario y alcanzarse. Si bien es cierto, México enfrenta una realidad atestada de extremos; un periodo señalado por fuerzas económicas, políticas e incluso emocionales. Pero, más allá de sabernos como una nación con obstáculos, es evidente que los mexicanos queremos reconectar con nuestro suelo desde una voluntad colectiva acaso genética. 

Lo anterior se confirma en la vida cotidiana; en aquellos millones de mexicanos que conservamos nuestra cultura –nuestra identidad– desde hace siglos, y la evidenciamos en el lenguaje, las creencias, las tradiciones familiares o populares, el deseo de hacer comunidad y tomar el espacio para lograrlo. Estos ingredientes hoy tienen la ventaja de la tecnología y la comunicación de gran alcance que ofrece internet, no solo para llegar a un acuerdo como habitantes del mismo territorio, también para aprender de las experiencias que hemos atravesado como país a lo largo de la historia.

En este contexto, es entendible que nos preguntemos ¿qué posee México que otras naciones francamente no tienen para mejorar el futuro? La respuesta, más allá de aludir a los insumos tangibles que nos rodean, insinúa una serie de acciones que fácilmente encuentran lugar en el imaginario del mexicano:

Retomar tradiciones

A medida que pasan las generaciones, parece que perdemos el interés por las tradiciones milenarias. Sin embargo, hoy está comprobado que la clave al éxito de las sociedades depende en buena medida de la relación entre la modernidad y las raíces culturales. La ciencia confirma lo anterior, por ejemplo, al apostarle a las prácticas milenarias de los grupos indígenas para mitigar el cambio climático. De entrada porque dichas prácticas tradicionales surgieron desde el contacto del hombre en colectividad con su entorno. En México han tenido aportaciones ejemplares en el rubro de la sustentabilidad, la medicina natural, la historia, el arte y la cultura. Las tradiciones son conocimiento heredado desde las más antiguas experiencias; aprender del pasado para sostener el presente. 

Conservar el patrimonio natural y cultural

El desarrollo de toda nación depende ampliamente de ambos factores. Las ciudades inteligentes del planeta han estado apostando por la protección de su patrimonio natural y cultural, pues estos ya no solo representan el capital nacional, sino que proyectan futuros a largo plazo sostenibles. Mexico entabla una conexión entrañable entre su riqueza natural y cultural y obligadamente una no puede sostenerse sin la otra debido a la enorme variedad de ecosistemas que poseemos. La conservación de este invaluable patrimonio comienza desde nuestra capacidad como mexicanos para darle el valor que merece.  

patrimonio natural y cultural mexico

Asumir una responsabilidad ecológica 

Generar menos emisiones de gases contaminantes es uno de los retos que se han propuesto cientos de países para mejorar su calidad de vida. En este contexto, las grandes ciudades protagonizan un papel fundamental, al ser responsables de la mayor cantidad de basura, dióxido de carbono y demás contaminantes. La capital mexicana es uno de los más grandes emisores de gases a nivel mundial, principalmente por la demanda de automóviles que existe y el poco interés que se tiene por utilizar otros medios para movilizarse. Dicho esto, la responsabilidad ecológica recae en los ciudadanos como individuos, y en cuánto estamos dispuestos a concientizarnos de las problemáticas que corren a nuestro cargo.

 

Pensamiento informado

Leer no basta para suponer un pensamiento informado en era de las redes sociales. Tener conciencia de ello es el primer paso. México exige ciudadanos comprometidos a informarse, a corroborar sus fuentes, a leer y optar por ser críticos activos, que propongan soluciones y se arriesguen a la posibilidad de cambiar su forma de pensamiento.

Establecer lazos; hacer comunidad

En los barrios con identidad, los habitantes establecen lazos con otras personas de la misma comunidad, y a causa de ello fabrican, juntos, una valiosa cultura que puede durar incluso siglos. Este es tal vez uno de los puntos más destacables en México, ya que conformamos una cuantiosa “comunidad de comunidades”, un hecho histórico que ha sido siempre así y debemos valorar a toda costa.

Inclusión y participación social

En todo país y en toda época discurren cambios sociales que no serían posibles sin la diversidad de pensamiento. El empoderamiento de género, la aceptación de personas jóvenes como factores fundamentales de cambio y la erradicación de toda clase de discriminación engruesan el músculo de la participación social que, a su vez, promueve la creación de soluciones a los retos que enfrentamos como mexicanos.  

Apoyar el consumo nacional

Podemos pensar en consumo local, donde la premisa es básicamente consumir en mercados y establecimientos pequeños que generalmente gozan de productos de mayor calidad. Pero también podemos llevar la acción a mayor escala, apoyando la producción nacional (consumir, por ejemplo, productos con la leyenda Hecho en México) y liderando cada vez más empresas y comercios mexicanos a pequeña y gran escala. 

Celebrar a México desde su amplia gama de valores

No es sorpresivo escuchar que una de las riquezas más grandes que tenemos como mexicanos son nuestros valores. Practicar la honestidad, la empatía, el agradecimiento y el respeto, por mencionar unos cuantos es, a todas luces, la clave más simbólica para sostener nuestro futuro desde hoy mismo.

*Imágenes: 1) Remix desde Sergio Flores Rosales – flickr/ Creative Commons; 2) Galeón Fotografía – flickr / Creative Commons; 3) Archivo Más de México; 4) Café mexicano Clatier 

La belleza mexicana: la hermosa prueba de que reinventar estereotipos es posible (FOTOS)

Mirar al mundo desde esa otra belleza, la natural, debería ser un ejercicio para comenzar a practicarse de inmediato: ¿y si México comienza hoy a reivindicar estereotipos?

“La belleza habla como un oráculo, y el hombre, desde siempre, le ha rendido culto”, dijo alguna vez Luis Barragán, a propósito del tema. Para entender lo anterior desde una perspectiva, quizá más mágica, habría que conectar con todos esos pensadores que, en favor del universo, acordaron que la verdadera belleza se encuentra en la naturaleza de las cosas. Que este culto del que habla Barragán, no es sino una fascinación del hombre por lo que es real.

Mirar al mundo desde esta otra belleza, la natural, debería ser un ejercicio para comenzar a practicarse de inmediato. Para no perder lo que culturalmente y por genética se tiene. Para quebrantar prejuicios escondidos y saltarnos muros mentales. Para admirar nuestra belleza mexicana y la de otros.

Tal vez porque muchos de nosotros no prestamos atención a dicha belleza, sea que, a lo largo de la historia, hemos creado estereotipos. Meros hologramas que han venido desvirtuando su esencia y los modos de entrelazarnos con otras bellezas de cultura.

Hoy en día es difícil no asimilar belleza con los arquetipos consagrados por los medios de comunicación. Sobre todo en México, paradójicamente se está acostumbrado a dar mayor valor a los rasgos que no son tan usuales en nuestro país. Que vemos en las portadas de revista mexicanas, y cuyas minorías representan un cúmulo de rasgos más criollos que mestizos. 

Pero, lo cierto es que la belleza mexicana es una suerte de espíritu. Un “algo” que no se limita a un cuerpo, o a decir del fotógrafo Dorian Ulises López: uno de los rasgos más sorprendentes del mestizaje.  Recientemente el diario The Huffington Post publicó un reportaje que homenajea la labor de Ulises López, sobre rescatar esa apreciación de la belleza nacional.

 

 

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A través de su cuenta de instagram, mexicanomx, Ulises López comparte una serie de tomas que logran captar los rasgos más sugerentes de los mexicanos, desde un enfoque tan innovador como altamente sofisticado. Se lee en muchas de sus fotografías la profundidad en la mirada de los mexicanos –distintivo por excelencia– y una serie de contrastes culturales y genéticos –casi indómitos– que se van desdoblando según la región donde fue tomada la imagen. La colección Mexicano de Ulises López se encuentra exhibida en la bienal del museo Whitney, en Nueva York. 

Esperamos que esta serie fotográfica te ayude a reconsiderar tus estereotipos de belleza. La aprobación de un margen de belleza prefabricado, permite que las personas se olviden de las cosas naturales. Incluso confirma que, quienes la aceptamos hemos perdido la conexión con el mundo real.  

Por eso, en esta ocasión te invitamos a jugar con tus criterios, y  a tomarte unos minutos para reenamorarte de lo mexicano desde una nueva arista (que a estas alturas, sin duda, es imprescindible valorar y traer de vuelta al mundo):

 

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*Todas las imágenes pertenecen a la colección de Dorian Ulises López/ @mexicanomx